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Dedicatoria

Publicado por el sep 30, 2009 en Dedicatoria | 27 Comentarios

“Este libro está dedicado a los hombres muertos y a aquellos que van a elegir nuestro mundo para nacer; borrar los rastros de las tragedias pasadas y futuras es abrir el camino a la consciencia, es la felicidad.”

COMENTARIO DEL AVENTURERO

Y a nosotros, los vivos, los que vamos a leer el libro, ¿no nos menciona el autor?…
Creo que sí: nos menciona sin decirlo. El autor abre con su dedicatoria un arco inmenso en nuestra bóveda craneal y une pasado, presente y futuro en un instante.
Sentimos a todos los muertos vivir en nosotros, sin que nos pese, para prolongar una vida infinita, que a través de nuestras intenciones dé a luz a todos aquellos que van a elegir nacer.
¿Vivir sería quitar trabas? ¿Quitarlas en todo? ¿Cómo podríamos borrar los rastros de tragedias pasadas y futuras si no es a través de la consciencia llevada al límite del tiempo?
Sería nuestra responsabilidad vital alumbrar caminos nuevos de pensamientos, sentimientos y actos que nos acerquen cada vez más desnudos, cada vez más limpios y cada vez más transparentes a la felicidad, que es donde parece que empieza la libertad.
Esta dedicatoria nos cuenta que la vida no se limita a nuestro nacimiento y nuestra muerte; que es el conjunto de la vida de todos los muertos y la vida de todos los que quieren nacer, y que sólo somos un instante, la punta de un infinito iceberg a quien se le dio la oportunidad de actuar.
Nuestro gran reto sería el de acercar todas las vidas a la Gran Vida.

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27 Comentarios

  1. Chì-Peng
    1 octubre, 2009

    ¡Que Dios nos asista…!
    - ¡Uff! Eso debe ser carííísimo…

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  2. Anonymous
    2 octubre, 2009

    Pues esta claro. Los que van a nacer te saludan y esperan de nosotros que les mejoremos el pago. Y si no, ya se encargaran ellos que vendran mas preparados. Buena advertencia para la esperanza, la responsabilidad y el necesario trabajo.

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  3. Anonymous
    4 octubre, 2009

    Borrar rastros de tragedias…
    Sorprendente dedicatoria y tarea para los lectores, pero no puedo quedarme en la letra, la sensación es de puerta que se abre, que todos tenemos que abrir a un mundo de infinita sutileza

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  4. Auriga
    4 octubre, 2009

    CROMOSOMA:
    Cromo: Color – Luz
    Soma: Cuerpo – Cuerpo Neuronal
    Somos mucho más que materia.
    En muchos cuerpos de madres narcotizadas por el miedo y por una sociedad absurda, cómoda y falsa, Muchos de Los que eligen nacer en esta tierra, van a ser masacrados antes de poder desplegar sus pulmones y recibir en su sangre la Fuerza Primigenia que el aire contiene.
    Ni siquiera podrán dirimir, lo que el Génesis quería decir.

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  5. Anonymous
    5 octubre, 2009

    Escribir la dedicatoria de un libro es realmente un punto impotante, porque dice mucho de lo que vas a leer. Una de las cosas que más me llamaron la atención del libro fue esta chocante entrada, este desafio directo y sin ambajesa a nuestro sentido del ego y a nuestro egocentrismo, tan pronto.

    Porque, efectivamente, quiénes pueden decir, de primeras, no haber inmediatamente pensado: ¿¡y yo!?, ¿¡y a mí!?

    Pues he aquí un reflejo de lo que vas a encontrar, un desafío, una aventura hacia la ruptura de esquemas que nisiquiera sospechabas existían en tí. Nada más entrar, nada más abrir las guardas de este libro, te das cuenta de que el autor no ha necesitado dos lineas para ponerte ante el espejo… A las dos lineas ya te das de bruces con la idea de que no eres la sublimidad que creías ser.

    No te preocupes, entra y descubre un mundo de encanto, de espejos que descubren espejismos, fantasmas, irrealidades, sombras… y tras ellas,solo tras ellas, luz (luz espiritual, como diría Juan de la Cruz) y poesía.

    Aliciaanteelespejo

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  6. Anonymous
    5 octubre, 2009

    A Chin-Peng:
    Sí, es caríííísimo.
    Del italiano: 'caro' = 'querido'
    Estamos de acuerdo.

    M. A.

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  7. Chi-Peng
    6 octubre, 2009

    Chi-Peng a M.A (ANÓNIMO), Algunas frases tienen varios significados,sobre todo las que provocan sonrisas e incluso carcajadas, es bonita la tuya, pero no la única.

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  8. Retama
    6 octubre, 2009

    Creo que la intemporalidad de este libo queda implicita en su dedicatoria.

    En una ocasión le preguntaron al autor, porque su libro solo tenia Prólogos y Mensajes y no tenía las cartas de esos prólogos y de esos mensajes. La contestación fue más o menos “mi carta yo ya la tengo escrita, os queda a vosotros escribir las vuestras”.

    Ahora tengo claro,(otra cosa es que sepa hacerlo), gracias a la dedicatoria, cómo tengo que escribir mi carta, mejor dicho cómo recordar mi carta. Abrir el comino a la consciencia borrando los rastros de las tragedias pasdas y futuras.

    Seguramente que tiene que ver con aquello de VIVIR EL PRESENTE, y con la entrega y la fe y la voluntad, … Madre mía que cantidad de ayuda voy a necesitar.

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  9. antonymus
    8 octubre, 2009

    Estoy de acuerdo con lo que dice el texto. Siempre he creído que una de nuestras labores en la vida terrestre es la de hacerlo mejor que nuestros antecesores, sin culparlos de sus errores. Así trabajamos en la redención de los muertos, y la mejora de la acogida a los que vayan a nacer. Me la paso muy bien leyendo el libro y tratando de volcar mis sensaciones aquí. Gracias por hacerlo posible.

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  10. Malla
    11 octubre, 2009

    Todos somos UNO. El libro está dedicado a los que no están presentes. Los demás formamos parte del TODO, energéticamente hablando y fisicamente representados por el autor. O como no es la primera vez que hemos venido por acá pues nos lo dedica por las vidas ya pasadas, y para las que nos quedan, a ver si espabilamos y así a ver si en esta lo logramos….

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  11. Argonauta
    12 octubre, 2009

    Este blog promete mucho. Veamos hasta donde llegamos´
    Un saludo muy cordial a todos los participantes, con el deseo de que digan lo que piensan sin tapujos, pero siempre con corrección y respeto a los demás.
    Avante todo.

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  12. Vega
    12 octubre, 2009

    Ya me parecía a mi que la felicidad, algo a lo que aspira cualquier ser humano, tenía que ver más con algo colectivo que individual, pero nunca hasta el extremo de conciliar para ello pasado, presente y futuro.
    Gracias al autor por este maravilloso prólogo,y tan solo nos queda despues del mismo,ponernos a ello con ahinco.

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  13. Anonymous
    18 octubre, 2009

    La dedicatoria rinde homenaje en mi opinión a todas las generaciones pasadas, a las cuales debemos mucho (o todo) del grado de evolución al que ha llegado la humanidad en este momento y que disfrutamos los que vivimos ahora. Es una cura de humildad para nuestra generación que nos creemos con frecuencia el culmen de la historia sin darnos cuenta de que tenemos poco mérito en ello, sino que se lo debemos a nuestros antepasados.
    Las generaciones futuras son por otra parte la esperanza en una humanidad que sea capaz de ver las cosas con más limpieza que nosotros, con menos trabas, que tenga una mayor claridad de consciencia y esté por tanto más cercana a la felicidad.

    La referencia a los rastros de las tragedias pasadas y futuras me ha pareecido muy sugestiva. Nos introduce en un concepto que no es fácil asimilar con nuestra razón. ¿Cómo podemos modificar el pasado si ya sucedió? La interpretación que yo le doy está muy relacionada con la palabra “rastros”. Lo que sí podemos modificar son las consecuencias que un hecho pasado tienen en nuestras vidas, es decir el rastro de ese hecho. Es cierto que no podemos cambiar lo que sucedió, pero ¿qué importancia tiene el hecho en sí? Lo único que importa en este momento (y en el futuro) es el rastro que dejó y eso está claro que sí podemos actuar para modificarlo.
    Modificar rastros del futuro parece entenderse mejor a simple vista. Lo que hagamos ahora modifica lo que nos vamos a encontrar en un futuro.

    Tengo la sensación de que el autor tiene intenciones más profundas en el significado de lo que escribe y que esta reflexión mía no deja de quedarse en la superficie, pero espero que del diálogo en este blog vayamos todos todos consiguiendo adentrarnos algo más en las profundidades del conocimiento.

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  14. afrodita
    19 octubre, 2009

    Comparto la apreciación de José de que no queda claro (o no del todo) qué es propiamente texto del libro y qué es comentario de El Aventurero. Creo, también igual que José, que ese comentario es a veces… no sé si “doctrinario” o “adoctrinante”. De cualquier modo, y como lo que es claro es que es bueno que este blog haya nacido, y que todo lo que empieza alguna forma ha de tener de arrancar, cabe esperarse que poquito a poco (o muchito a mucho a la vista de la cantidad de visitas que ya ha recibido el blog en tan poco tiempo) y con las matizaciones o sugerencias que vayamos haciendo unos y otros se vayan limando pequeños… digamos “defectos”.
    Saludos.
    (termino de poner un comentario casi idéntico a este que me parece que se ha perdido en el cosmos; si resulta aparecer repetido pido disculpas)

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  15. Iris
    21 octubre, 2009

    Hola a todos, me hace feliz el que hayáis creado este blog y poder participar, compré el libro y la verdad es que poco entendí, aunque la sensación era que a medida que lo iba leyendo, la poca comprensión que tenía era como si llegara en forma de olas, inundando todo mi ser.
    Me he dado cuenta del alto nivel que tenéis, no estoy al vuestro ya que soy una gran ignorante-atrevida, además de que mi visión de la vida es el de la simplicidad. Hecho este preámbulo lo que siempre he pensado es que La Biblia fue escrita en parábolas y traducida desde el original en no se cuantos idiomas, a saber lo que se ha perdido en el camino; pero de una cosa estoy segura, la Humanidad siempre se ha quedado con lo que más favorecía a sus intereses, pues parece ser que el poder es lo más importante.
    Parto de la base de que lo primero que hizo Yahvé fue la LUZ. Entiendo que cuando la LUZ nos fue dada, nos daba también el poder del Discernimiento y entender que si Todo nos fue dado, absolutamente Nada es nuestro, está ahí para bien-utilizarlo y dejarlo intacto para las siguientes generaciones.
    No nos amparemos en la inocencia, sino, será imposible que alcancemos mejores metas, tampoco nos flagelemos, creo en la importancia de que nos demos cuenta de nuestros errores y poder empezar a caminar más limpios, porque La Aventura se hace con Alegría y mucho, mucho AMOR.

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  16. afrodita
    22 octubre, 2009

    Otra cosa:
    No sé si relacionada con sometimientos o con el hacer las cosas (¿y qué del no hacerlas?)sobre determinados pretextos; o no tiene que ver pero bulle todo mezclado en mi cabeza. Necesito para ello apoyarme en una anécdota, un hecho insignificante, tal vez, de la vida cotidiana, pero que ilustra qué quiero exponer.
    Paseando, a medio día, noté que una paloma no levantaba el vuelo aunque mi pie estaba junto a ella. Me agaché y se dejó coger; le faltaba mucho plumaje, parecía enferma, la agarré para al menos quitarla de la acera y la deposité tras una verja, en un lugar donde por las tardes llevan niños y pensé, bueno, aquí, tal vez con algunas migas, de bocadillos…
    Durante toda la tarde me he estado atormentando (suena exagerado, pero así es) diciéndome que pude cogerla, traerla a casa, meterla en una jaula y que, al menos, no muriese de hambre. Bien es verdad que me hubiese complicado la vida el tenerla en casa y, para consolarme, me respondía que la vida en una jaula no es para una paloma. Me decía también que en todo momento sufren y mueren seres vivos, y los demás seguimos nuestras vidas porque no sabemos qué, ni quién, ni dónde. Y ese “no saber” es una justificación ― perfectamente lícita, por otra parte, o nos volveríamos locos ― para no intervenir y no hacer. También me argumentaba, yo sola, que los animales libres deban tal vez vivir y morir en su libertad…
    A las doce de la noche, harta de conflicto, me he liado la manta a la cabeza, he dicho la tendré en una jaula y le daré comida y agua mientras viva o hasta que pueda volar. Y la encontré donde la dejé; pero estaba ya muerta.
    Y sentí alivio.
    Y no sé si sentí alivio porque el animal ya no sufría o porque ya no tenía que enfrentar yo una decisión que me complicaba la vida. Y me he preguntado por qué las personas hacemos o dejamos de hacer las cosas. Y no sé encontrar respuesta a si cuando queremos hacer el bien o lo bueno estamos queriendo hacer lo que nuestro “yo” identifica objetivamente ― con objetivamente quiero decir desinteresadamente; el bien limpio y neto, sin interferencia alguna de deseo egoísta de “ser bueno” ― como bueno o estamos atendiendo a qué tenemos aprendido como modo de conducta a seguir si deseamos formar parte del club de los buenos.
    Lo expongo solamente como ejemplo de… no sé; alguien, entre los diferentes comentarios leídos en el blog, escribe en algún momento algo de someter, en nosotros mismos, cada uno a su cada “yo”, un algo de nosotros mismos en beneficio de otro algo también de nosotros mismos. ¿Cuándo se está siendo más o menos egoísta; cuando se hace lo que se considera que se debe hacer aunque complique la vida, o cuando nos complicamos la vida por huir del conflicto, de la culpa del no hacer lo que con nuestra intervención podría tal vez haber sido diferente?
    No estoy buscando solución ya para mí ni para mi anécdota. Pienso, sin más contemplaciones ni paños calientes, que debí agarrar la paloma cuando estaba viva, y traérmela.
    Lo que trato es de analizar dónde están los límites de la moral, o de la ética, cuál es la verdadera, auténtica y limpia calidad de los actos humanos; en qué medida esa calidad condiciona la calidad, a su vez, de lo que creo que los que nos movemos por este blog entendemos como la “evolución” que buscamos.
    Me he alargado mucho, por aquello tal vez de que algo tan abstracto y enorme y desdibujado como es internet lo aguanta todo; lo que puede suceder es que no me aguante quien me lea; o que mi disertación esté quedando fuera de lugar o de contexto. En fin, ahí está del otro lado de cada pantalla cada cual para elegir que lee o qué se salta. Y los administradores del blog para no publicar lo que consideren que no viene al caso.
    Pero entre tanto, si Auriga me lee, que escriba por favor dónde leo lo que digo al principio; lo de la biblia.
    Y, a los administradores, ¿Cuándo vais a colocar el punto 1.3; aquel que empieza “Puede que el hombre se empeñe en olvidar que”?
    Besos

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  17. afrodita
    22 octubre, 2009

    a Malla, en referencia a su comentario de fecha 11 de octubre.
    Pues yo creo que la única oportunidad que todo ser tiene, en cuanto a Humano, es la presente; que sólo hay una vez en que cada cual tiene un nombre, y una fisonomía y una identidad en la que reconocerse, y un lugar en el que nació y una historia como persona. Y que “otras vidas” son “otras cosas” en las que permanece el Ser, pero no un “yo” que tenga nada que arrastrar, ni cuentas deudoras o acreedoras que saldar.

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  18. MAllA
    22 octubre, 2009

    No creo Afrodita que se contradigan nuestras creencias, quizás como todo en esta vida, que se complementan; porque no huyo de la responsabilidad en ésta vida, la única válida AQUÍ y AHORA, y en la cual la evolución máxima de cada uno está aún por alcanzar…y yo pienso que si no, no habríamos venido (y por eso tengo mucho que aprender, aún, ello me lleva a buscar libros, textos, y palabras que me acerquen a mi Yo esencial).
    Sonriendo, porque yo no sé qué es lo que el Autor quiso decir, sólo lo que sentí en ese momento de leerlo en la pantalla, me atreví a opinar que a ver si en ésta (vida) espabilamos, ello no está en desacuerdo, o yo no lo tomo como tal, con lo que tu dices, “Pues yo creo que la única oportunidad que todo ser tiene” pero, tampoco busco complacencia, y el lenguaje no es mi fuerte. Un saludo

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  19. Anonymous
    23 octubre, 2009

    Cualquier destructivo encuentro con los abismos de la existencia humana tiene consecuencias importantes. Se produce una crisis existencial fuerte que puede llevar al individuo a cuestionarse profundamente el significado de la vida y volver a evaluar su sistema de valores fundamentales: Las ambiciones mundanas, las conductas competitivas, el ansia de poder, fama o posesiones, parecen tender a desaparecer cuando se comparan con la desaparición física como final obligatorio. Otra consecuencia es la apertura de las zonas espirituales del inconsciente, como partes interiores y propias de la personalidad, independientes de raza, credo y cultura. Es decir, pertenecen como indica C. Jung al ámbito del insconsciente colectivo, y pueden considerarse “arquetipos”. Otro aspecto de la relación con la muerte es la lucha por renacer, en la que muchos reviven el trauma del nacimiento. En ese proceso, la muerte, el nacimiento y el alumbramiento se encuentran profundamente vinculados. La sensación de sufrimiento físico y psíquico extremo es seguida por experiencias de liberación, nacimiento o renacimiento, apoyadas en visiones de luz blanca muy brillante. Pero lo más interesante y fundamental, es que tal conjunción de sensaciones experienciales da como resultado un estado de destrucción de la estructura de la personalidad antigua, y el surgimiento de un nuevo ser. Cosa que se relaciona muy bien con ancestrales descripciones de la iniciación chamánica, ritos de paso, o los misterios de de templos y religiones extáticas de numerosas culturas antiguas, previas a la alfabetización.(SyC.G)

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  20. alma de cántaro
    28 octubre, 2009

    Tal vez,sea la inseguridad,el miedo a la “insingularidad” lo que conduzca a la voluntad pequeña al sometimiento mutuo, acatando el mandato para evitar ser “desmandao”. Desde esta situación uno se siente algo,alquien para el otro,como el zorro que necesitaba ser amaestrado y la flor ser única. Espanta la vulgaridad de “ser del montón”. La razón no alcanza a comprender la grandeza de ser parte de Todo .Quizás sea solo la imagen deformada en el espejo de alguna verdad que espera,mudando entrega en sometimiento y que el poder tan solo sea una manifestación desfigurada de la fuerza. Lo que nos detiene es que el sometimiento a los poderes ignorantes y su consecuente rebeldia,a menudo se confunde con la obediencia a la voz de la inteligencia.

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  21. Anonymous
    9 febrero, 2010

    IJACAE
    Esta dedicatoria dice claramente, de entrada, que existe una vida antes de esta en la que estamos, y que al mismo tiempo existen otros mundos. También entiendo que borrar rastros es modificar las consecuencias de algo, e indica que se puede modificar las consecuencias de cosas que ocurrirán en el futuro (¿cómo es posible?), lo que me lleva a que el libro está dedicado también a mi, porque estoy “muerto” y gracias al autor de este libro es posible que “elija nacer” e intente dejar de pasar por la vida sin preocuparme de nada mas que sobrevivir, y si logro “nacer” puede que logre borrar algo de la basura que he ido dejando desde que llegué a este mundo.

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  22. Afrodita
    21 marzo, 2010

    A las 14:10 (hora del reloj, no de la última actualización, que está en las 11:26) del domingo 21 de marzo van depositados en este blog 521 comentarios y ha recibido 13.075 visitas. En poco más de seis meses.
    Cuando empezó fuimos entrando en él con timidez los unos, con desparpajo otros, y todos con la expectación que embarga el ánimo cuando se llega a un lugar nuevo.
    Los hay retraídos, que se mueven con prudencia, como cuando en una fiesta no conoces a nadie y mides un poco cohibido tus palabras y tus gestos, inseguro, temeroso de que no sea lugar para ti, de que no vayas a hacer buen papel, de no ser bien acogido. Estos sólo se resuelven a echar mano de una patata frita cuando ven que ya todo el mundo mete las suyas en los platos, y se atreverán con los canapés cuando muy posiblemente ya no queden. Esas inseguridades y retraimientos forman parte de la verdad de lo que este tipo de visitante conoce de sí mismo.
    Algunos se mueven ya desde los primeros pasos con desahogo, se sirven con desparpajo una copa de la bebida que prefieren y si les es ofrecido un gin tonic que no les termina de agradar responden sin apuro que no, gracias, que mejor un whisky con soda. Esa seguridad y ese desembarazo, ese saber estar, forman parte de la verdad de lo que este tipo de visitante conoce de sí mismo.
    Poco a poco, casi sin sentir, todos nos vamos soltando y, como en la fiesta, vamos cogiendo confianza con el entorno y con la concurrencia y a tener una noción del terreno que pisamos; y el blog, como la fiesta, empieza a adquirir un ritmo y un rumbo del que nadie sabría precisar por qué ha sido ese ― “ese” es en todo caso el que cada cual le supone, el que cada uno percibe, desde su personal apreciación y su qué busca ― y no otro, ni en qué medida se ha sido responsable o artífice de que sea como es.
    Y se convierte el blog en algo como una representación a escala del mundo entero; un muestreo de población heterogénea del que, si se hiciera una estadística solicitando al encuestado cuál es su emisora de radio favorita o qué partido político prefiere, los resultados podrían ser tan fiables como si estudio se estuviera haciendo sobre todos los habitantes de un país.
    Y ocurre dentro como sucede fuera, o como cuando ya no es la primera vez que se acude al mismo lugar e, iba a escribir, a la misma fiesta.
    Pero todo el mundo ha de contar, se supone, con que la fiesta ya no es del todo la misma cada vez. Y con que se va a encontrar entre las caras y sonrisas conocidas con otras nuevas ― unas de desenvueltos, unas de cohibidos ― que lo van a devolver, un poco al menos, a la sensación que tuvo cuando el recién llegado era él. Aunque tampoco del todo.
    Tampoco del todo porque, entre las caras y sonrisas conocidas, uno ya ha establecido sus simpatías y sabe en cuáles encontrará la mirada amiga cuando, de entre las habituales o en alguna de las nuevas, le llegue la mirada adusta.
    Y unos y otros vamos conformando una nueva versión de lo que cada uno conocemos como parte de la verdad nuestra y la verdad de los demás.
    Son éstas consideraciones hechas al hilo de mi momento, pero no del lugar dónde los temas que se están tratando se verían interferidos si fuese allí donde las hiciera. Es por eso que he elegido este rincón apartado, olvidado ya, por el que nadie transita.
    Lo que no sé es si mi elección ha sido tomada a la buena de Dios o si ha tirado de mí el enunciado de la dedicatoria “a los hombres muertos y a aquellos que van a elegir nuestro mundo para nacer”, considerando que cada pequeño acontecer mata un poco al que éramos en el instante anterior y, en el instante siguiente, esa misma persona será también un poco otra.
    Bueno. No sé…

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  23. Afrodita
    21 marzo, 2010

    A las 17:08 compruebo que algunas no.

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  24. Sinuella
    23 marzo, 2010

    Este libro es para volver a leer, volver sobre él.
    Además es un laberinto, una espiral.
    Y está vivo.
    Por eso aunque estés en un comentario anterior no estas solo.

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  25. DESPERTAR
    18 agosto, 2010

    En primer lugar pienso que esta dedicatoria es tambien para nosotros, para los hombres del presente, ya que los que creemos en la encarnacion debemos darnos por aludidos al dedicar a los hombres del pasado, ya que ellos seguramente seamos ahora nosotros, con nustra precaria evolucion como para acordarnos de ello.
    Afrodita, respecto a tu comentario de octubre, me he planteado a veces el hecho de “ser bueno”, y hace poco me cambiaron algunos conceptos equivocados. Me creia feliz por disfrutar haciendo el bien, y cual fue mi sorpresa al leer recientemente a Aurobindo cuando comentaba que lo ideal seria no sentir esa satisfaccion. Supongo que unicamente hay que buscar la tranquilidad del deber cumplido. Yy se me plantea otra cuestion ¿Que habra que valorar mas, los que hacemos el bien sin esfuerzo alguno y disfrutamos con ello, o a aquellos que por diferente motivos de la vida, les cuesta mas hacer el bien y no sienten la misma satistfaccion, simplemente lo hacen porque saben que deben hacerlo?. Seguramente nos sorprenderiamos del estado tan precario de nuestra evolucion.
    No desfallezco y sigo luchando.
    Perdon por la falta de acentos, el movil no me permite ponerlos.

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  26. Afrodita
    28 agosto, 2010

    A Despertar.
    Haces mención a mi comentario de octubre. Lo busco para centrar a qué te refieres y encuentro dos comentarios míos en ese mes. De cualquier modo cualquiera de los dos puede servirme para orientarme, son parecidos y tanto en uno como en otro vuelvo una y otra vez sobre algo que para mí es casi una manía, mi eterno caballo de batalla, el bien y él mal. Más que el mal – que a decir verdad me preocupa menos en cuanto a su calidad o “cualidad” a la hora de analizarlo, el mal es mal, sin contemplaciones, y poquito cabe en él considerar – me preocupa lo que a mi manera denomino “la calidad del bien”.
    Yo me lo planteo de una manera que me termina resultando bastante sencilla – aunque es un planteamiento bastante pueril, tal vez, pero me da resultado – que consiste en frente a cualquier situación escuchar qué quiere hacer mi cuerpo y qué quiere hacer mi alma.
    Pero ha de ser sólo el alma, a mi entender, no la razón o la reflexión o cualquier o cualquier tipo de argumento.
    No sé expresarlo mejor.
    Por otra parte, y como es difícil no sentir satisfacción cuando se tiene la consciencia de haber hecho bien algo, puede que el truco de la calidad consista en que del bien que se haga no se entere ni la propia sombra.

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  27. Pregunta nº 14 y siguientes
    23 noviembre, 2012

    “Aquellos que van a elegir nuestro mundo para nacer”.
    De lo que parece desprenderse que hay otros mundos y otras opciones.
    ¿Por qué en tal caso elegir precisamente éste?
    ¿Es este mundo tan confortable como para desear vivir en él?
    ¿O tal vez lo que quiere decir el autor es que al vivir naceremos; y que naceríamos viviendo en él aunque también naceríamos viviendo en cualquier otro?
    ¿Es, entonces, que se elige vivir en aquel mundo que reúne las características que más potenciarán las cualidades del que vive, de manera que pueda nacer antes?
    ¿Somos, tal vez, los que vivimos, los hombres muertos que menciona el autor?
    ¿Habremos vivido antes, en otro lugar fuera del mundo éste, aun más primitivo y más inhóspito?
    ¿Llegaremos a conocer estas respuestas, y tantas a tantas otras preguntas, cuando logremos “abrir el camino a la consciencia”?
    Pero para abrirlo es necesario “borrar el rastro de las tragedias pasadas y futuras”.
    ¿Y cómo se puede borrar el rastro de lo que está por venir?
    Nota: He contado cuantas preguntas hay a lo largo de los comentarios a esta dedicatoria. Y he visto que eran 13.
    Alicia Bermúdez

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