Párrafo 11.20

11.20 “Inocencia-culpa y sus derivadas pasividad y sufrimiento son las semillas de la impostura, leyes fabricadas a medida de un un ego ensoberbecido con autosuficiencia. La forma de estar no es la de pensar ni la de sentir, y en esas desviaciones se crean anacronismos entre la conducta social, orgánica y educativa. Varias realidades se ponen en conflicto y se van cruzando en trazos de caminos confusos”.

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COMENTARIO DE EL AVENTURERO

La inocencia y la culpa son dos lados de una misma moneda: la autosuficiencia. Si te sientes autosuficiente, no tienes nada que hacer, porque eres suficiente para ti mismo. Y ya está. Por tanto, no puedes ser ni bueno ni malo, sino todo lo contrario, es decir: nada. Si eres impotente no tienes por qué hacer nada. Sólo te resta sufrir y determinar todos los pasitos que te han llevado a ese sufrimiento. Esto, claro, es ofensivo para aquellos que sufren puesto que el sufrimiento es la base de su autosuficiencia: no dependen de nada para sufrir en cuanto les sea posible. Hay una vida mejor, claro, pero se necesita dinero. Se sufre menos con dinero, pero se sufre. Por supuesto que la gente sufre pero ante este dolor no existe la posibilidad de ser otra cosa, radicalmente distinta, que implique un no sufrimiento. En este sentido, poseemos una imaginación ramplona que sólo nos permite especular y luego proyectar esas especulaciones en nuestras acciones con los demás. Es una especie de barbaridad. ¿Por qué? Porque creemos que pensar y sentir son las cosas básicas de la vida, así ya no podemos imaginar otra forma de existencia, porque así nos lo enseñaron los profesores para nuestro entendimiento, es decir, que entender es lo mismo que saber y saber quiere decir que poseemos la verdad. Incluso, cuando nos encontramos en una falta no somos capaces de reírnos de nosotros mismos y cambiar sino que nos complace ser inocentes, lo que implica ya que conocemos la verdad. Todo concuerda para que nada cambie, a pesar de que nuestro cuerpo cambia, nuestra razón sólo divaga y nuestros sentimientos son reiterativos, confusos y más que nada, mentales. No tenemos miedo, ni envidia, ni nada. No tenemos vergüenza más que cuando nos pillan en falta, bien sea con una mirada o bien sea el viejo profesor que nos observa eternamente. La ignorancia nos trae sin cuidado. Ignoramos a los demás. Sólo queremos saber algo por si nos viene bien. Odiamos la mentira porque perjudica nuestros intereses. Muy raro todo, sí señor, pero muy social. Existen mentiras buenas y verdades malas, un lío. Sin embargo, la mentira puede ser buena porque podría ser el cambio hacia algo más verdadero. Por eso nos encanta la magia. Al fin y al cabo, nos gusta no controlarlo todo y nos encanta demostrarnos que los sentidos nos engañan. En cierto modo, nos gusta liberarnos un poco de nosotros mismos y de nuestras creencias. Pensar y sentir, no nos quitan el miedo. No lo afrontamos, es muy difícil en la confusión reinante: los niños quieren ser viejos, los viejos niños, los ricos aparentar ser pobres y llevar la ropa rota, a los pobres les reconforta que los ricos “también sufran”, y así. No sé, en realidad todo lo expuesto es muy confuso. De manera que queda demostrada la tesis del texto que comentamos.

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6 Comentarios

  1. Mandrágora
    16 octubre, 2016

    Todo viene como resultante a esa necesidad de identidad en la que nos aferramos permanentemente, ahora, cabe preguntarse: ¿hay que obviar esos puntos de referencia? ¿Dónde está la línea que separa la incredulidad de uno mismo para dejar paso a otros mensajes que nos abran un mayor espectro, y dónde aceptar de buen grado en qué situación se está y no convertirse en tu peor enemigo? La pérdida de identidad, aparte del desasosiego que produce, no está claro que directamente conlleve a otro estado mejor y más ligero de cargas, quizás habría que sostenerlo con la conciencia de ser algo transitorio y poco duradero, fortaleciendo, por otro lado, la capacidad de búsqueda y fracaso que permita atisbar mejores posibilidades. Seguramente si se engranara y desarrollase el no estar asentado en ningún tipo de estructura establecida ayudaría a impulsar lo que constantemente se nos propone como aventura, pero el desasirse del estado habitual no sé si sería la vía más rápida de poder acceder a estados más complejos o, por el contrario, abocaría a un sufrimiento no constructivo y poco util.

    Por otra parte, parece que en el ser humano existe la posibilidad a lo largo de su ciclo vital de llegar a desarrollar la potencialidad inscrita desde su nacimiento; ese marchamo parece que es consustancial al ser que nace y está esperando de alguna manera poder realizar, pero el bloqueo y obstruccionismo con que se topa habitualmente cada individuo, ¿es por la estructura pensante en la que nos hemos colocado como herencia recibida y la cultura en la que se está inserto, o hay un añadido suplementario que nosotros mismos, por encima de todo, ponemos en rebeldía y frenamos por lo desprovistos que nos quedamos?

    Me gustaría saber matizar el sentimiento de alianza y generosidad que ha de estar presente en toda nueva oportunidad, y saber atender a la exigencia y renuncia que todo crecimiento conlleva, por muy doloroso que sea, poniendo énfasis en proclamar una cultura a todos los niveles que deje paso a la vulnerabilidad, la confusión y el desaosiego de no poder controlar y permitir posicionarnos, toda una maquinaria que permite asentarse en la seguridad.

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  2. Nuba
    17 octubre, 2016

    Al aventurero:
    Pensamiento circular con un sarcasmo meritorio desde el punto de vista literario, si se quiere ( estoy deliberadamente juzgando y entonces, me tomo cada frase de la parrafada, literalmente, puesto que el texto -el tuyo- termina en confusión pero también tiene en si mismo un juicio de valor).
    -Inocencia y culpa , según mi entender, -que no mi saber ( me río aqui ) no tienen que ver con la autosuficiencia si no con la ignorancia- puede que de creerselo-.
    -Todo el mundo tiene muchas veces ese humo tóxico, pero necesario para salir al aire, de la impotencia. Creer que nos sentimos impotentes debiera llevarnos a sentirnos humanos, no superhombres y por tanto a pedir ayuda, o a investigarnos…nosotros por dentro, nosotros en nuestra relación con lo demás ( lo demás es todo lo demás de lo cual formamos parte).

    -Sentimientos mentales? que se siente dentro de una neurona? esos no son verdaderos sentimientos, todo a mi parecer …
    – Dualidad si, absurda, como poner una raya para dividirlo todo en blanco y negro, ceguera o visión e irrealidades varias.
    -Pensar no se, pero sentir debería darnos, miedo, gozo, angustia, alegría, liebertad, terror, pena, compasión……. y todos todos los nombres de las emociones y “sentimientos” que se han inventado en algunos de los lenguajes humanos.
    -No en todos, hay lenguas indígenas que tienen una sóla palabra para expresar mezclas de sentimientos. Por ejemplo “Mamihlapinatapai”.

    Ufff, ..jajjaj, sigo.
    Creo, que no existen mentiras buenas, ni una.
    Porque si se que es mentira, lo se. Ylo aborrezco, aunque claro a veces me mienta yo deliberadamente ay pero soy muy mala aún pues cada vez que intento mentirme, zas! luego voy y me me pillo, ( la mayoría, aún tengo muchas mentiras que me sigo creyendo, me cuesta soltarlas, será porque hace tiempo que no me confieso..)

    Y en cuanto a las verdades, pocas certezas tengo, creo que la verdad es multiversa, está sujeta a muchas variables, la percepción de los sentidos que nunca es total, la cultura y lo aprendido que a veces se cumple, pero la mayoría de las veces resulta una verdad dentro de un tiempo que ya no es…enfín, que las que llamamos verdades se mueven demasiado.
    Aunque soy casi perfecta, a veces me quiero tanto!! tengo mis defectillos. Pues a mí me gustaría controlarlo todo, me entreno en eso, al menos controlarme a mi misma. es que el control calma- aparentemente claro, por eso la gente hará tai-chi? es una duda.
    pero entonces, cuando intento controlarme demasiado, empiezo a no reconocerme.
    Pues sólo cuando me descontrolo descubro algo nuevo de algún color o ritmo o nota desconocido hasta entonces..ay si, tienes , tienes razón …que confuso todo.
    Apasionante el reto ese de la confusión, pues puede llevar a quitarnos la tontería de la posesión sobre algo , creo que no debemos poseer- nos. Podríamos quizás acunarnos.
    Por último, reconozco lo lejos que estoy de algunos caminos, porque yo no se vivir sin pensarme ni sentirme. Lo hago en todos los milisegundos de mi existencia, hasta cuando estoy dormida, hasta esas `pocas veces en las que me he desmayado. Quizás, igual pudiera sobrevivir así, pero que no lo quiera Dios.
    Me quedo con ese corolario del del autorque me emociona,:
    Varias realidades se ponen en conflicto… es decir, las realidades se superponen, no hay una, ni la mía ni la tuya ni la del otro.
    La búsqueda del consenso o de la aceptación de que están ahí, no debería confundirnos si no animarnos a seguir mirando a ver si hay más debajo o encima.
    Así es que todo mi comentario es una visión del tuyo subjetiva,,,,risas como todas las interpretaciones. Aunque yo, en mi soberbia, hay algunas cosas que tengo muy claras.
    Gracias por la provocación.

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  3. Loli
    18 octubre, 2016

    “Apasionante el reto de la confusión”.

    Nuba, creo que me encanta esa frase.

    Quizás el matiz esté en que seamos capaces de reconocernos en esa desarmonía, y bucearnos en ella, para….descubrir…..

    Pero..¡ay!…ojalá fuera así de sencillo, (para mí no lo es, desde luego).

    Es tan importante la atención, en ese buceo, cualquier elemento del entorno, del interno nuestro también, pues es en el que nos movemos, puede suponer una importante desestabilización, y la necesidad imperiosa de volver a la superficie, a creernos que estamos de verdad respirando….(aunque seguramente nuestras células sientan que se están quedando sin una buena parte de lo que esa acción verdaderamente significa, y finalmente se encuentren boqueando continua y agónicamente, muchas veces)….. a lo consensuado, al redil, para sentirnos seguros y protegidos…..y esa confusión, esa melodía que no termina de componerse….sigue esperándonos en el valor, y ….anhelo, de verdad,…..que lo haga sin desesperanza.

    Esa atención que requiere un esfuerzo, una voluntad de no rendición….tan complicada en realidad de llevar a cabo, porque, pienso que, quizás, así de complicados y retorcidos en su afán de supervivencia son los modelos que ideamos para convivir, requiere, también, un intento de mirar más allá de las frontera, de los límites, acercarse a nuestro límbico…..

    ¿Cómo hacerlo?¿cómo mantener esos momentos mágicos, propiciados a veces por una apertura sensorial inusual?.

    Porque ese desarrollo sensorial, puede que sea la clave del acercamiento a las fronteras desde las que visualizar los elementos para tocar armonías más melodiosas…pero suelen propiciarse cuando todo parece estar en calma, y nuestros deseos cumplidos o en vías de cumplirse, y nuestros miedos atenuados bajo promesas de “protectorados” no muy claros.

    Pero, pronto…cuando “vienen mal dadas” (como oí decir a alguien hace poco)…..el miedo se apodera, el entorno se emborrona, desaprovechamos el aire que nos alimenta, y salimos desesperados al amparo de ese “estatus” que nos proteja, que nos dé ya definido lo que está bien y lo que está mal, lo que es bueno y malo, lo que debemos sentir…y lo que no.

    Y aquélla experiencia mágica, parece volver otra vez al fondo del océano….

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  4. Rafa
    20 octubre, 2016

    Creo entender el punto de vista del aventurero, en lo que considera autosuficiencia.

    La autosuficiencia lo es siempre con respecto a nosotros mismos, es el tratar de no depender de nuestro Yo, que sería la forma unitaria, por tanto uno mismo se obliga a elegir en la dualidad (Inocencia – culpa ) , que nos llevan a la pasividad, en la creencia de que no hay nada que hacer para salvarse, o al sufrimiento para justificar permanentemente el regalo de nuestras vidas.

    En cualquier caso si pretendemos ser autosufientes con respecto a nosotros mismos, tenemos que inventarnos y fabricarnos un ego soberbio que solucione las situaciones vitales que corresponderian a nuestros estados reales.

    No obstante, supongo que os habreis percatado que el autor no habla de autosuficiencia, sino de autorsuficiencia.

    Creo que no es una errata, sino que el querer ser autores de nuestras acciones desde el ego, tapa nuestros verdaderos estados y a nosotros mismos.

    Un abrazo

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  5. Alicia
    20 octubre, 2016

    Pues sí es una errata, Rafa. En el libro está escrito “autosuficiencia”.
    Los textos del libro ya son de por sí no poco susceptibles de ser interpretados en función de las características de cada “interpretador”, de manera que cabe un cierto riesgo de que muchas veces los que comentamos nos ocurra como a aquel que decía “usted y yo hablamos el mismo idioma pero no nos entendemos”. Si nos embarcamos en dar interpretaciones alambicadas a una eventual errata la cosa se complica… innecesariamente.

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  6. Rafa
    20 octubre, 2016

    Gracias Alicia, efectivamente como dices, yo soy un interpretador más, que cuando abro el blog, no me remito al libro.

    No obstante yo he adquirido la costumbre, de más que entender los textos y a las personas trato de sentirlas, es la unica manera de acercarse a las personas que no hablan tu mismo idioma.

    Pero en este caso parece que he intentado sentir e interpretar más, al aventurero que al autor.

    Un abrazo

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