Párrafo 13.8

13.8 “La consciencia es una torre de Babel y en su construcción se han mezclado millones de dialectos; las voces tiemblan como ecos confusos procedentes de todas las cuevas del laberinto, son ruidos previos a que empiece la melodía, los músicos comprueban el sonido de sus instrumentos pero no empieza el concierto, y las pruebas se convierten en espectáculo histérico porque no sale a escena el director que lea las partituras y reúna el armónico de todos los instrumentos.”

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Me quiero centrar especialmente en una imagen descriptiva de la consciencia humana que ofrece el texto: las cuevas del laberinto. Jamás habría concebido que un laberinto, espacio por definición caótico y desasosegante en grado sumo, donde uno por fuerza tiene que sentirse perdido, angustiado y errante, pudiera estar repleto de cuevas. Mi fantasía se desborda: cuevas como habitáculos inhóspitos de una profundidad insospechada (laberintos dentro del laberinto) donde habitan entes que han renunciado a seguir buscando la salida y están instalados, tal vez desde tiempos inmemoriales, en los callejones del miedo. Más aterradora es la imagen si visualizamos un laberinto-torre de Babel, un laberinto multidimensional tan vasto como la soberbia de pretender alcanzar el Cielo. Y luego imaginar a esos seres extraviados, allí encallados, sin albergar siquiera la esperanza de una escapatoria, voceando sin parar desde sus oscuras madrigueras sus peregrinas ocurrencias, lamentos, credos e imprecaciones acerca de todo lo que a sus confusos oídos pueda llegar del exterior a través de ecos de los ecos.

¿Quién podrá establecer algo de orden y armonía alguna vez en ese innumerable y vocinglero patio de vecinos?

«¿Dónde la palabra se hallará, dónde la palabra
resonará? Aquí no, no hay suficiente silencio.»
(T. S. Elliot – del poema Ash Wednesday)

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2 Comentarios

  1. loli
    18 diciembre, 2017

    Un tímido atisbo de recuerdo…., una tímido eco que llega desde una vibración que no parece ruido…

    Algo que se abre paso porque parece acompañar a algo más auténtico…, capaz de provocar una intención, voluntaria, y cargada de fe…porque el ruido es tal, que solo ella puede cargarnos del valor de la atención.

    Y con la atención…tender el puente a la intención…mantenida, que ayude a la consciencia al hábito de la “alerta”…, que nos ayude al discernimiento, y a la valentía que sus consecuencias requieren, en un mundo que solo permite y recompensa la “distracción” continua.

    Permitirnos observar cómo puede variar el ritmo de una respiración, de un alimento “no devorado”…

    Cómo la “lumbre” que quizás comience a nacer en esa posible “fragua” que serían nuestros pulmones….mantenga firme la forma que le permita iluminar las “grutas” horadadas en nuestros laberintos.

    Iluminar los recovecos, provocar las geometrías que les corresponden…y desalojar los miedos, que se han instalado y esculpido de tal modo….que creyéndose con vida propia, han invadido los espacios, abandonados, de nuestra consciencia….se han vuelto inconscientes…, con el peligro de avanzar….y usurpar nuestra vida.

    Las “Torres de Babel”, parecen ser una constante en nuestro modelo social….una especie de adoración a la confusión mantenida, al error, como actitud de honorable ciudadanía, y a la distracción, como la forma cívica y saludable de comportamiento…, a venerar las medias verdades (que son mentiras siempre), y a…finalmente…, hacernos creer que el ruido es arte, y las mentiras….están avaladas por la ciencia.

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  2. Rafa
    20 diciembre, 2017

    Porqué en la construcción de nuestra consciencia se mezclan millones de dilectos y las voces tiemblan como ecos confusos ?.

    Yo creo que tratamos de construir nuestra realidad con una consciencia pobre e incompleta, con una consciencia individual, sin tener en cuenta que la mayor parte de nuestras percepciones y emociones, son inconscientes.

    Intentar explicar nuestras percepciones desde el pensamiento, siempre genera ruido, ecos confusos procedentes de las cuevas del laberinto, o desde lo inconsciente que habita en nosotros.

    Por eso nos desarrollamos de una manera aislada, porque solo jugamos, solo construimos desde lo que nuestro pobre pensamiento nos dicta desde la vigilia.

    Pero para completarnos, para que aparezca el director de orquesta, lea las partituras y acalle nuestros ruidos, tendríamos que hacer conscientes nuestros símbolos y mitos, lo que se han dado en llamar Arquetipos.

    De alguna forma, enseñándonos a perder el miedo que nos han enseñado a tener.

    Un abrazo

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