Párrafo 14.13

14.13 “ Cuando el viejo perseguido e incomprendido, Pitágoras, formulaba la teoría de las esferas y creaba las bases de la lectura y transmisión musical, ofrecía al mundo la sincronía entre chakras y colores, entre colores y notas musicales y horas del día y de la noche compatibles con tipos de danzas, músicas y cantos; pero el mundo siempre escucha parte del mensaje, el resto queda prendido en los alambres de la memoria pránicos para que ese alguien que siempre está naciendo lo rescate.”

COMENTARIO DEL AVENTURERO

¿Dejó escrita Pitágoras su teoría?, ¿se perdieron posteriormente sus escritos?, ¿fueron perdidos de manera intencionada?

En cualquier caso parece que desde esa memoria pránica de la que habla el autor, podríamos acceder al conocimiento que Pitágoras descubrió para la humanidad. Un espacio (o lugar, o tiempo) al que probablemente sólo se pueda acceder cuando uno está preparado, cuando ha llegado a un estado de pureza suficiente… en el que no quiere perjudicar ni a Pitágoras ni a nadie, claro.

¿Pero acaso desde Pitágoras hasta nuestros tiempos hemos llegado a conocer mejor nuestra compleja forma congnoscitiva? ¿La forma en la que reaccionamos ante la luz, el color, el ritmo y lo que esto provoca o despierta en nuestro organismo? Parece que no.

La sincronía es una potente herramienta para alterar nuestra consciencia. Sincronizar los colores, las notas musicales, las formas geométricas, los números, los biorritmos, ¿no es un trabajo que tiene que ver con mantras, mandalas, pranayamas, un trabajo yóguico? Sin duda Pitágoras creía en las grandes posibilidades del ser humano, en su evolución profunda y trabajó para potenciar su consciencia, su organismo, su misterio.

Despertar el organismo, alterar la consciencia para que se despierten en nuestras células memorias impulsoras, propulsoras, superconductoras, nuevas. Produciría risa, alegría, velocidad… como bailar.

Salir de una hipnosis estéril a la que nos empuja y nos empujamos dentro de un sistema que sólo nos quiere adocenados, dormidos, atados a ritmos repetitivos, binarios, mecanizados…

Pero no nos quedemos solo con el aspecto racional del mensaje… Ni el de este párrafo, ni el de los pequeños sucesos, encuentros, hallazgos, sensaciones de armonía, que pueden ser enormes. Si estamos naciendo constantemente, tenemos una nueva oportunidad siempre de atender a lo más importante y también de llamar a las musas.

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8 Comentarios

  1. Mandrágora
    11 junio, 2018

    Una vez una persona me dijo que para tocar a Bach había, primeramente, que acercarse a la materia (tocar las hojas de las plantas, acariciar la madera del piano, sentir el calor, la energía de los dedos…) para conectar primeramente con el mundo de la sensación. Luego lograr la concentración durante un rato fijando la mirada en el color azul y recoger su vibración. Y después centrarse en la garganta, punto sutil donde se despiertan reacciones no sé de qué tipo. Lo que sí sé es que si lograba el abandono y dejarme envolver, el sonido se aterciopelaba con más dulzura y profundidad, el movimiento se ondulaba haciendo que el peso y la respiración entraran en sincronía, y yo me transformaba, liberada y satisfecha de haberlo conseguido.

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  2. Rafa
    13 junio, 2018

    En el momento actual, concebimos la ciencia y el arte como categorias claramente diferenciadas y que lo han sido a lo largo de la historia.

    Pero esto no es verdad. el concepto de arte que manejamos, se acuñó en el siglo XVIII, como el de “bellas artes” agrupando disciplinas que hoy consideramos como tales.

    Hasta hace poco la música se agrupaba con disciplinas consideradas científicas, formaba parte del “quatrivium” junto con la aritmética la geometría y la astronomía.

    Para los griegos la música era la unión entre el mundo idealizado, las matemáticas, y el mundo físico de la experiencia, la bisagra entre aritmética y geometría.

    El cosmos es un todo ordenado y armónico, (de ahí la palabra “cosmética”).

    La idea de un universo perfecto, regido por números y armónico, encuentra su justificación en nociones musicales. El mito pitagórico habla de “la música de las esferas”, una música perfecta aunque no perceptible para nuestros sentidos.

    La palabra música (mousikê) hace referencia a “el arte de la Musas” y a “Apolo”, es decir, a “la cultura del espíritu artístico o científico.

    Pitágoras, aunque a mi no me lo dijo, porque no le conocí personalmente, estableció que las distancias entre las órbitas del Sol, de la Luna y de las estrellas fijas corresponden a las proporciones octava, quinta y cuarta, de “la voz de los siete planetas, (Mercurio, Venus, La Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, incluyendo el Sol) de la esfera de las estrellas fijas” y de la esfera encima nuestro que llamamos “Anti-Tierra”, hacía las nueve Musas.

    Los intervalos (espaciales) entre los cuerpos celestes se disponían de acuerdo con las leyes y relaciones de la “armonía musical”. las notas en conjunto formaban una escala musical regular o armoniosa.

    Pero el macrocosmos y el microcosmos son equivalentes , por tanto esta música de las esferas de Pitagoras también podemos asociarla a nuestro organismo, asimismo, a cada chakra de los 7 principales le correspondería una nota musical, y un color, que guardarían el mismo ritmo.

    Así al primer chakra le correspondería el color rojo y la nota do,

    al 2º, el naranja y el re,

    al 3º el amarillo y el mi,

    al 4º el verde y el fa,

    al 5º el azul y el sol.

    Al 6 el indigo y el la,

    y al 7º el violeta y el si.

    Y con determinadas danzas, músicas y cantos, entraríamos en su vibración, y nos pondríamos en sintonía con ellos.

    Como final, transcribo un par de frases que intentan dar idea de lo que simbolizan la música y la danza.

    “El entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro porque el ritmo y la armonía encuentran su camino en los más profundo del alma”. Platón.

    Si pudiese decir lo que quería decir, no habría razón para bailarlo.-Isadora Duncan

    Un abrazo

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  3. loli
    16 junio, 2018

    ¿Quién podrá conocer las razones de tu acción,
    cuando hiciste, para los siete planetas,
    palacios en los doce signos celestes?

    A Aries y a Tauro
    has otorgado tu fuerza, juntándolos;

    y el tercero es el de Géminis;
    como dos hermanos que se hubiesen unido,
    tienen un aspecto semejante al hombre.

    El cuarto es el de Cáncer,
    al que diste, como a Leo, tu belleza
    como a su hermana, Virgo, que les sigue,

    e igualmente a Libra y a Escorpio
    que se sitúan al lado de ellos.

    El noveno tiene la forma de un guerrero,
    al que nunca le falta la fuerza
    para el tiro al arco:
    es Sagitario.

    Igualmente, formaste a Capricornio y a Acuario
    por tu inmenso poder.

    Por fin, al opuesto, el último signo:
    Estableció, el Eterno, el Gran Pez.

    Tales son los signo elevados y sublimes,
    cada uno según su rango,
    los doce signos, según su concordancia.

    Salomon Ibn Gabirol poeta español nacido en Málaga en el siglo XI d.C.

    Cayó una hoja
    y dos
    y tres.
    Por la luna nadaba un pez
    El agua duerme una hora
    y el mar blanco duerme cien.
    La dama
    estaba muerta en la rama.
    La monja
    cantaba dentro de la toronja.
    La niña
    iba a por el pino de la piña.
    Y el pino
    buscaba la plumilla del trino.
    Pero el ruiseñor
    lloraba sus heridas alrededor.
    Y yo también
    porque cayó una hoja
    y dos
    y tres
    y una cabeza de cristal
    y un violín de papel
    y la nieve podría con el mundo
    si la nieve durmiera un mes,
    y las ramas luchaban con el mundo
    una a una,
    dos a dos,
    y tres a tres.
    ¡Oh duro marfil de carnes invisibles!
    ¡Oh golfo sin hormigas del amanecer!
    Con el muu de las ramas,
    con el ay de las damas,
    con el cro de las ranas,
    y con el gloo amarillo de la miel
    llegará un torso de sombra
    coronado de laurel.
    Será el cielo para el viento
    duro como una pared
    y las ramas desgajadas
    se irán bailando con él.
    Una a una
    alrededor de la luna,
    dos a dos
    alrededor del sol,
    y tres a tres
    para que los marfiles se duerman bien.

    Federico García Lorca, poeta español nacido en Granada, dos años antes de comenzar el siglo XX

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  4. El Aventurero
    17 junio, 2018

    Gracias, Rafa y Loli, por vuestros comentarios!

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    • El Aventurero
      17 junio, 2018

      Y Mandrágora!

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  5. loli
    18 junio, 2018

    Gracias, Aventurero, por mantener semana a semana, en este blog, el impulso animador de los párrafos del libro…., iniciando ese ánimo con vuestro propio comentario, aportando reflexiones y divulgaciones bajo dinamismos y miradas diferentes, fascinantes, a la que no estamos acostumbrados en el modelo social en el que nos movemos.

    Vuestros comentarios son seductores y contienen sonrisas misteriosas y amables, y nos ayudan a introducirnos en el camino de la Aventura, inexplorado, a la nos invita el autor del libro.

    Gracias por esa perseverancia…porque da sus frutos, y de verdad que así lo creo.

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  6. Rafa
    18 junio, 2018

    Gracias a vosotros por la publicación de los artículos de un libro que en mi opinión merece ser interiorizado y analizado, a pesar de la incapacidad en la mayoria de los casos de llegar a su esencia.

    Y gracias por vuestro comentarios que impulsan la chispa de esta interiorización a pesar de las dificultades que entraña su interpretación.
    Pues para esto hay que ser muy

    ” AVENTURERO ”

    Un abrazo

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  7. Mandrágora
    24 junio, 2018

    Y cómo no, gracias por mantener la llama viva de una joya que jamás debería perderse como son estas enseñanzas tan únicas como relevantes

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