Párrafo 15.2

15.2 “En general todo lo que no forma parte de lo que comúnmente se denomina realidad es forzado hacia otros campos de comprensión que no participan de la vibración lumínico holográfica que llamamos inteligencia.”

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Otros campos de comprensión que se escapan a lo que denominamos inteligencia pero que, de alguna forma se cuelan por los perfiles de la realidad, porque lo inteligente es “darse cuenta de” y probablemente, lo más inteligente es darse cuenta de que no se percibe ni se alcanza a pensar todo lo que existe.

Los griegos, por ejemplo, sabían que la realidad se sostenía sobre un abismo de misterio, que lo incognoscible generaba conocimiento, que existía un movimiento incontrolado entre verdad y realidad, manifestado en la Física, la Política, la Ética, la Medicina y todo aquello que la inteligencia fuera capaz de alumbrar. Conscientes de su limitación, vivían en lo ilimitado, difuso, oscuro y claro al mismo tiempo: las formas se transformaban a golpe de intuición y la inteligencia, luz que permite ver, debía ser el vehículo que gestara y pariera nuevas ideas, generando y destruyendo al igual que la naturaleza misma, en un oleaje desbocado y contenido al mismo tiempo por el genio que navega por las aguas vertiginosas.

Y ahora recordemos, en silencio, la famosa frase de Sócrates.

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4 Comentarios

  1. Beucis
    12 noviembre, 2018

    Abarcamos con nuestros sentidos un espectro de olores, sabores, ritmos, visualizaciones a lo que llamamos realidad y que nos acompaña año tras año sin que queramos darnos cuenta de que hay otras realidades, otras sensaciones que están llamando a las puertas de esta experiencia que quisiéramos firme y sólida, para que no nos conmueva, para que no estorbe nuestro acomodo. Así, flanqueados por rutinas repetitivas, familiares, conocidas, nos sentimos seguros aunque bostecemos; nos sentimos protegidos aunque hastiados. No damos resquicio a ninguna sensación que no esté previamente computada; no nos damos un salvoconducto para navegar mares desconocidos porque preferimos las costas sabidas de un lago interior bien cartografiado. No queremos ser caminantes hacia lo desconocido ni queremos ser montañeros que alcancen lejanos Himalayas ni espeleólogos de grutas temerosas, queremos estar aposentados en nuestro paisaje diario, manoseado, sin sorpresas, queremos lo cotidiano, nos asusta lo eterno.

    Pero es verdad que nos queda la esperanza de que esto no puede ser así, que nuestra vida aspira a otra cosa, que en nuestro estar tan cómodo anhela la incomodidad de la búsqueda del ser, y por eso tenemos fe, fe en ese puente que nos encamina a otra realidad.

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  2. Rafa
    13 noviembre, 2018

    Tenemos un problema “Houston”, y es que llamamos inteligencia a algo que no lo es.
    La inteligencia la definimos como una facultad de la mente, como una capacidad mental para aprender, razonar etc.

    Y a la mente como un conjunto de facultades cognitivas.

    Actualmente este concepto está desbordado, se nos queda pequeño, y los científicos comienzan a hablar de inteligencias, inteligencia emocional, operativa, artificial etc….

    Pero lo cierto es que fuera de nuestro neocortex se producen respuestas inteligentes sin aparente actividad cerebral, sin que puedan medirse por ese ratio que ha dado en llamarse cociente intelectual, y que ha rechazado a un gran número de superdotados.

    El problema grave y limitativo es que acotamos nuestra realidad a este casposo concepto que tenemos de la inteligencia.

    En casa o cuando salimos a la calle cada día, fijamos nuestra atención y nuestra percepción en todo lo que nos interesa, eso modifica nuestra biología, pero se dán muchísimas mas situaciones de las que no hemos sido conscientes a las que estamos dando respuestas también neuronales, con nuestro hígado, con el intestino o con el corazón, que también modifican los estados de ánimo y que forman parte de nuestra realidad tanto o más que las que aparentemente nos interesan.

    Creo que lo irreal no existe, y solo podemos denominar de esta manera a la miríada de hechos, procesos que pugnan porque los hagamos conscientes, tanto que creo que lo menos real es lo que ya entendemos como realidad, porque esta parcializada.

    Quizá la realidad esté compuesta por miles de flashes de luz, que nos iluminan desde lo deconocido e ignorado, como en el dibujo que ilustra el artículo.

    Un abrazo

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  3. Mandrágora
    15 noviembre, 2018

    Se nos ha dicho también que la intencionalidad no basta para dar pasos evolutivos en un periodo de vita tan corto y que casi todo lo importante no lo percibimos fenoménicamente. Y también se nos habla repetidamente del valor y la fe.

    Parece que la comprensión cognitiva, lejos de ser un valor al alza y a fomentar, es un acicate, que las más de las veces retiene y empobrece. Si desde la buena intención, la buena actitud y el análisis no parece que nos catapulte a otros campos de la realidad, será porque los códigos son otros; códigos que seguramente se desconocen, se obvian porque se ignoran, pero nos dice el autor que interactúan e inciden, y que al no formar parte de nuestro eje de coordenadas se derivan hacia otros niveles de comprensión.

    Y aquí entiendo la fe y la valentía. ¿No se nos estará diciendo la necesidad de adentrarnos en otras cuevas de comprensión donde al no haber soportes tangibles e intelectuales, nos obligue caminar a ciegas, olvidarnos de nuestros referentes conocidos, caminar desde la ignorancia, y mantener la fe y la creencia de que existen ayudas que nos acompañan tanto fuera como capacidades que se hayan en nosotros, que facilitan, que orientan, que protegen y que no hacen acto de presencia mientras nosotros no nos dispongamos a escuchar?

    Parece que la valentía radica en el abandono para dejarse nacer a otros niveles de comprensión que hasta ahora no nos hemos dejado, para luego, finalmente, una vez logrado el acople y la nueva inteligencia que nos reporta, entonces sí cabe el análisis.

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    • Inés
      29 noviembre, 2018

      Si, pero ¿qué hacían las Griegas mientras tanto? Si, si, y aquellos que no eran considerados Griegos? Democracia griega ¿para quién? vayamos allí, metafóricamente y contemos:¿cuantos vivían por allí por esas Islas? cuántos en % eran ciudadanos? y si no hubiese sido por los que no iban a charlar ahí con sus túnicas y pelos rizaditos, ¿cómo se hubiera sostenido esa, la primera democracia que aún se enseña en el siglo XXI?

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