Párrafo 18.17

18.17 “Es antiguo el oficio de crear opinión, pero parece que los nuevos comunicadores han bebido en las aguas del rio Leteo que, sabido es, seca la memoria ligada a la experiencia”.

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Hubo un día en el que crear opinión era un oficio divertido: se comprendía que la verdad, si es que existía, no podía ser transmitida a través de palabras. El lenguaje indica, pero no expone la verdad. La naturaleza también es un oráculo que “ni dice ni oculta la verdad”, solamente la señala. Por eso los sofistas se burlaban del lenguaje, de la lógica, de la verdad y de la mentira. No quedaba títere con cabeza. Y enseñaban que los malabarismos absurdos de la retórica que se convierten en juego cuando se sabe que son insuficientes. Creaban opinión porque, el que más y el que menos, sabía que la opinión es eso: variable, mezquina, indecisa y sobre todo miedosa. Sabían que “La naturaleza gusta de ocultarse” y que lo que percibimos no es verdad y lo que pensamos, menos. Es bueno saberlo. Saber que no se sabe nada. Porque casi todo está oculto. Nosotros, sin embargo, queremos que todo sea transparente: los rostros, los hechos, las cuentas bancarias, el destino…Pero no queremos ser contradictorios porque eso generaría un vacío que podría llenarse de algo nuevo. Horror vacui de la razón sin alma. Por eso, la transparencia debe darse sin misterio, que no señale a nada más allá, que nada quede oculto al ojo. Y como eso es ir contra natura, lo misterioso se resuelve en un cúmulo de conspiraciones y manipulaciones que se ofrecen en una baraja. Incluso se puede elegir la carta correcta, pero nunca se sabe porqué es la correcta. Sencillamente, es una opinión más. Deberíamos recordar la frase del viejo filósofo: “La opinión es una enfermedad sagrada”. Porque sin conciencia no puede existir la mentira. Tampoco la verdad. La verdad siempre ha estado ahí: “Conocer es recordar” ¿El qué? Deberíamos asumir que todo es un misterio y dejar de hundir nuestros rostros en las gélidas aguas del Leteo.

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3 Comentarios

  1. Rafa
    12 enero, 2021

    Olvidamos para olvidar que cualquier situación es nueva y todo sucede por primera vez.

    Que la memoria, no es la memoria mecánica de nuestros pensamientos, de la que retraemos momentos y recuerdos pasados para aplicarlos al presente.

    Que crear opinión es la formación en las personas y en el mundo de una construcción nueva

    Que la experiencia no es una acumulación de pensamientos, datos y recuerdos en nuestro neocortex, sino los instantes y momentos de todo lo que ha pasado y está registrado en la memoria de la humanidad.

    Que re cordar es volver a la cuerda y al invisible hilo que nos une a todo.

    Y que ahora los nuevos comunicadores, sin finalidad poética y ni siquiera didáctica, apelando a nuestras emociones y sentimientos, lo que pretenden es que fijes una opinion para que no la cambies.

    Persuadirte y presentarte lo de siempre, algo antiguo pero como si fuera nuevo.

    Beber de las aguas del Leteo para que no recuerdes quien eres ni del misterio del que formas parte.

    Un abrazo

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  2. Beucis
    19 enero, 2021

    Si bebemos de las aguas del Leteo, si no nos enfrentamos a la Medusa, a la tercera de las Gorgonas, a la memoria pasiva, nos sucederá como a la mujer de Lot y seremos convertidos en estatuas de sal.

    No se ha matado esa memoria que destruye y tapona la evolución. El caballo alado, Pegaso, Clavileño, ha quedado abortado al no poder nacer de esa sangre de Medusa no vertida, y el hombre, como su memoria, queda seco, sin poder comunicar experiencia viva; seco en un repetir constante de obviedades, sin crear opinión.

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  3. Loli
    20 enero, 2021

    Es llamativa la necesidad patológica, a la que se han entregado los medios y para la que se han entrenado las tecnologías más avanzadas, por recabar masivamente datos, con una voracidad e imposición ya nada escondida.

    Se necesita “crear opinión”…más bien no…se necesita construir todo un ensamblaje donde acotar la capacidad de pensamiento y de crecimiento del hombre, para que solo vea “la luz”, en su sometida mente aquel “discurso parcelado” del trocito del constructo que se requiera de nosotros en cada momento y circunstancia.

    Sin embargo no es esa la naturaleza del hombre, ni la palabra con la que organiza su pensamiento en la mente responde en modo alguno a la ingeniería que se intenta implementar.

    Gracias a Dios.

    Pero necesitamos ser nosotros los que nos demos cuenta de ello.

    Caer en la cuenta, en un acto de valor, utilizar la “demora”, poner “coto” a la ansiedad no percibida pero ya instaurada en nuestro comportamiento por “devorar”, “fagocitar” los datos superficiales, construir con ellos unos “pensamientos lineales” y pasearlos todos contentos como si fruto de un conocimiento y de un trabajo inexistente fueran….

    Demora para el encuentro con nuestro propio engaño.

    La demora para buscar aquella belleza que intuímos, cada vez más entre penumbras de ruido e imaginaciones construidas desde la telecomunicación, forma parte esencial de la Naturaleza en la que nos hallamos inmersos, y cuyo descubrimiento y alumbramiento, creo de verdad, es tarea, responsabilidad del Hombre.

    Imagen…lo que nos llega a través de la vista, a través de los ojos…es quizás lo que más necesita de ese quietismo, de sosiego , y de no permitir que se nos desborde con la mentira de que lo que vemos es lo que realmente está ocurriendo.

    Imagen, lo más fácil de manipular…una percepción que llega a la cognición mental a través de unos vericuetos fisiológicos que otros sentidos no necesitan…¿Por qué?.

    Escritura sin rastro, mirar sin ver, oir sin escuchar , tocar sin tacto, olvidar cómo se acaricia…olvidar que hablar también acaricia y modifica el mundo que ve el otro, olvidar la envergadura de la palabra, su misterio, su profundidad, su música, su importancia…la palabra que no debe ser usada en pensamientos bárbaros…no hay nada de creativo en ello, sí de destructivo.

    Todo tiene trascendencia, la vida no existe solo porque se opine de ella….es el mensaje que se nos da ahora…, todo es opinable, hasta la existencia, si has de nacer o morir, hombre o mujer, sabio o tonto….pensamiento que ni siquiera aquellos que denominamos bárbaros se atrevían a plantearse, atroces momentos los que se viven.

    “De la baja sustancia de las palabras están hechas las acciones”, escribía Valle Inclán, y hacía hincapié en la necesidad de trabajarla, explorarla, “no como un juego”, porque la palabra, la idea que puede crear, el camino que puede dejar al descubierto, es algo trascendente, es algo “muy serio”, y hablaba el poeta de que había que “disciplinar” la palabra, lo mismo que “la mirada”.

    El tiempo que requiere aunar valor y no tener miedo a estar con nosotros mismos, solos sin ruido, aprender a discriminarlo… eso es trabajo, es cultivo seguramente…,enfrentarnos a nuestro impostor y liberar los sentidos, liberar los sentimientos…

    “Resucitar a la palabra del sistema utilitario en que la ha sumido la comunicación para devolverle su originario poder, liberarla mediante la rima, por ejemplo, de sus ataduras ideológicas par dotarla del poder mágico de la música”, parece que pensaba también el ilustre escritor.

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