Párrafo 4.18

4.18 “Por otra parte, estar sometidos al que dice saber, esté sustentado por una estructura política, familiar, clerical, o sea un vendedor de esperanzas, son posiciones temerosas que a menudo se justifican empleando la piadosa palabra respeto”.

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Se ha dicho en muchas ocasiones que la ignorancia es un obstáculo en el camino hacia la plena libertad. Y parece evidente que cuanto menor sea la capacidad de una persona para entender y discernir por sí misma las implicaciones que subyacen a una circunstancia concreta, más dependerá de terceros para elegir entre las diversas opciones que ésta lleve asociadas. Así pues, aumentar nuestros niveles de conocimiento y de sabiduría constituye una parte esencial de nuestra progresiva conquista de la libertad. Ahora bien, en este párrafo el autor va más allá al señalar algunos de los peligros que rodean a la adquisición de ese saber.

Uno de ellos es, indudablemente, la relación de poder, y por tanto de sometimiento, que se puede establecer entre quien transmite un saber y quien carece de él y lo demanda. El riesgo es doble. Por parte de quien lo transmite existe el riesgo de pretender asentar una relación de superioridad, de jerarquía, con quien lo recibe. En consecuencia, a aquél le será difícil aceptar que, cuando éste lo asimile, pueda hacer su propia interpretación, discrepando incluso de la que le dieron. Por parte de quien lo recibe existe, a su vez, el riesgo de convertir ese conocimiento en una doctrina indiscutible, disuadiéndole de que merezca la pena hacer el esfuerzo por intentar mejorarla en algún otro momento. En este contexto, el respeto al que sabe se convierte en el pretexto ideal para justificar tu propia pasividad.

En esta misma línea, subyace otro peligro: el de considerar que quien sabe algo sobre una materia, aunque sea mucho, lo sabe todo. Es el riesgo a no admitir que el conocimiento en nuestra sociedad es siempre parcial. Que no hay ningún ámbito en nuestra vida personal y colectiva en el que podamos presumir de saberlo todo. Por la sencilla razón de que la realidad es enormemente más vasta y compleja de lo que podemos captar de ella, dadas las limitaciones de nuestra capacidad perceptiva. La ciencia lo admite sin reservas, y constantemente nos informa de nuevos descubrimientos que demuestran la parcialidad de nuestros conocimientos.

Es ridículo, por tanto, pretender que hay expertos que lo saben todo sobre algo. Por ello, esta pretensión se sustituye por esa otra en la que se afirma que, si bien es cierto que los expertos no pueden saberlo todo, sin embargo sí lo es que son los que más saben de eso y que nadie más, salvo otros expertos como ellos, pueden corregirles. Es decir, si bien el saber no puede ser total, las vías de adquisición de ese saber son, y solo pueden ser, las que utilizan y controlan esos expertos. Esta actitud se ha agudizado, además, por la extraña mezcla que, por ejemplo en el mundo de la ciencia, se da entre el auténtico científico, muy consciente de la inmensidad de lo que se ignora y menos predispuesto por tanto a monopolizar las vías para ampliar el conocimiento, y el técnico que, al estar volcado en las técnicas de trabajo que usa aquél, tiende a descartar otros métodos sustancialmente distintos de los suyos.

De este modo se consagra definitivamente la jerarquización del conocimiento y, con ello, la presente estructuración del poder, basada en gran medida en el sometimiento del conjunto de la sociedad a los expertos y a sus métodos de trabajo. Sin esta forma de patrimonializar la creación de conocimientos por parte de los llamados expertos –esto es, los que tienen la experiencia adecuada- y de convencer a quienes no son aceptados en esa categoría de que se mantengan al margen porque ellos no pueden aportar nada, no serían posibles las actuales estructuras de poder, ya sean políticas, económicas, científicas, religiosas o familiares.

Por ello, cuesta trabajo no ver en todo esto la causa principal de que nuestro sistema educativo sea tan proclive a utilizar la transmisión del saber como medio de inculcar el sometimiento. Aunque el precio que estemos pagando todos por ello sea el de frenar nuestro avance hacia la plena libertad.

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13 Comentarios

  1. Un altra volta
    25 noviembre, 2012

    Me pregunto, luego existo: ¿Estos párrafos del 4. tienen algo que ver con la relación interpersonas en el mismo ámbito de donde han salido aquellos? Dicen los que lo frecuentan que sí, que es lugar donde debes supeditarte, acatar, no discursear.
    ¿Será prueba de auto adjudicación del autor? ¿O se quedará en simple recomendación para otros autores/lectores? Este blog es prueba de conformidad extrema, a lo sumo de matizaciones intrapersonas del tipo ¿Nene, has escuchado, has prestado atención, te has enterado, lo has puesto en práctica? ¿No. Y entonces?

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  2. Bermeral
    25 noviembre, 2012

    Nacemos y crecemos, cada cual en nuestro entorno y con los medios correspondientes a ese entorno que nos darán acceso a salir de la ignorancia y alcanzar la libertad; y sea cual sea el entorno y sean cuales sean los medios siempre habremos de recurrir al exterior — de nosotros mismos, quiero decir, pues el entorno es a fin de cuentas ajeno, o extraño aunque el cercano o familiar no del todo, pero está fuera a fin de cuentas — para soltar la una y aprehender (que la escribo con esa h ahí en medio, aposta, porque seguro que por la libertad y por lograrla no hay mortal que no esté dispuesto a trapichear si es necesario aunque haya de ser a costa de agudizar el ingenio del que se carece, he ahí el problema, desde la ignorancia) la otra.
    Pero en ese exterior hay unos “los otros”, a los que recurrimos, que a su vez aprendieron (sin h esta vez) de otros “otros” que… Pues, eso; que como muy bien nos dice el Aventurero en su comentario y como no hay quien sepa todo lo que hay que saber de todo, siempre habremos de acudir a tocar cuantos más palillos mejor para entre un poquito de aquí y otro poquito de allá irnos liberando.
    Ocurre también, sin embargo, que esa búsqueda de la libertad y del saber en ocasiones nos amordaza porque como el Aventurero indica, y debiéndose dar por sentado que el experto en cada materia no puede saber de ella absolutamente todo, cada uno de esos expertos adecuará y encaminará (bueno, esto ya no voy a afirmar que lo esté diciendo el Aventurero) su propio saber por las sendas por las que lo que a su vez aprendió le ponga sobre aviso de que le van a resultar más beneficiosas o, concretamente en estos tiempos en que el poseer es obsesión, más lucrativas.
    Y una vez metido en esa senda y deseoso de contar con cuantos más acólitos mejor — porque qué experto es un experto que se precie si no tiene su propia escuela y su propia doctrina — pondrá todos los medios a su alcance para disuadir a todo el que se le ponga por delante de prestar atención u oídos o dar credibilidad a ningún otro experto que no sea él.
    Así, el que pretende aprender tendrá casi como que sin remedio — y si es que quiere quitarse la mordaza que lo convertiría en un proscrito — aprender lo primero de todo a no dejar que se la pongan, y a huir de los expertos y a poner sus miras y confiar nada más en los iniciados.
    Bueno, es lo que creo.

    Nota: Hace un tiempo escribí algo que el comentario de el Aventurero me ha recordado. Dejo aquí el enlace por si alguno queréis verlo.

    http://www.valentinalujan.es/mediapool/59/596209/data/once/Dispr.pdf

    Alicia Bermñudez

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  3. Enrique
    25 noviembre, 2012

    La certeza es la ausencia de duda, algo que se alcanza cuando ya se sabe todo. Sin embargo, para dudar hay que saber y cuanto más se sabe más se duda; lo que nos lleva a pensar que el que más sabe menos certezas tiene.

    Llevado al extremo, el sabio sería el que carece de certeza; aquel que “por no estar colmado puede ser humilde”, como dice el Tao.

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  4. Beucis
    26 noviembre, 2012

    Es una cadena de obligatoriedades , de doblegarse a la intimidación de déspotas llenos de miedo, que se afianzan ante el otro ejerciendo el poder del dinero, de la situación prepotente, que, a su vez, se humilla porque siempre hay otro al que se debe falso respeto y pleitesía. Hay jerarquización y deuda, que engendra una desigualdad enferma y una constante sensación de “… Yo debería haber hecho. “. Como también es constante el deseo de romper los dominios y el deseo de libertad; libertad inalcanzable mientras nos encadenamos unos a otros, y mientras deleguemos la responsabilidad que deberíamos ejercer y el compromiso que deberíamos asumir.

    Se oyen constantemente alardes libertarios, y se oyen constantemente las sospechas del pobre de espíritu hacia aquel que mas sabe y mas fortaleza posee. Gente de verdad raquítica, con escasa fuerza en el ánima y sin solvencia, se interroga e interroga, sobre el otro que tiene carisma y magisterio: “¿ Qué quiere de mi; va a intentar manipularme; quiere aprovecharse..?. ¡! Por Dios ¡!. Pero ¿ Quienes somos; qué podemos ofrecer para tener tanto miedo a ser utilizados por los mejores?

    Apenas salidos de la cueva en que nos veía Prometeo, con ojos que no pueden vislumbrar, y oídos que no oyen, somos tan necios que nos permitimos creer que somos objeto de deseo de ese otro mil veces superior. Valle Inclán, en El Embrujado, situaba a sus dos protagonistas en un brumoso paisaje, triste, sin horizonte; allí, inmóviles, apenas como unas larvas, sólo se permitían balbucear sus miedos y aferrarse a sus supersticiones.

    Como larvas somos; sí, pero con la esperanza activa de llegar a mariposas, con alas de una posible libertad y con ganas de romper con lo que nos somete y con lo que sometemos, en nuestra familia, en nuestro trabajo, con nuestro adoctrinamiento, con nuestro falso respeto y con esas reciprocidades perversas de las que deberemos desprendernos. Es un recorrido estrecho, abrupto, largo, necesitamos valor contra el miedo y tenemos como única certeza que lo que dejamos atrás, bien está dejado y atrás. Y tenemos como única intuición que lo que nos queda por delante, merece la pena.

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    • NiAlfaNiOmega
      27 noviembre, 2012

      Me gustaría conocer desde donde se ha proyectado el comentario del Beucis traductivo, porque aquello que dice como quien dice que debería decir es un arrogamiento externo del tipo: ¿Pero quien quiere dudar de que Dios esté libre de toda culpa y de que somos merecedores de su infinita sabiduría tan alejada de nuestra pobre ignorancia? No suena muy bien que digamos, y recuerda posiciones eclesiales del tipo, muy traumáticas para la humanidad. O sea, Él es así de cojonudo y te lo digo yo, que me lo conozco e interpreto. O sea, despojos de conducta somos, necesitados de salvación suprema para que, el escribiente de turno, nos recomiende chitón y a hacer el training, so majadero. Y resulta que para nota coloca al inicio un simple enumerativo de los déspotas más inútiles y malvados, tal que de novela por entregas se tratase, en vez de referirse a los verdaderamente complejos. ¡Uuuyuuuuyuuy! Cuán torcido adoctrinamiento revulsivo, tan tan como el de las malas iglesias que en el mundo son, y se han digerido tantos siglos de positiva evolución humana.
      Y otro sí: El transcribiente coloca a TODA la paterva ansiosa y dudosa, incapaz de reaccionar, al mismo nivel de atontamiento empobrecido universal. ¡Bravo!

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  5. Atila
    28 noviembre, 2012

    Quizá las personas inseguras, meidosas o cómodas se meten en estos grupos o sectas perqué creen que están protegidos y además no tienen que estrujarse la cabeza , son obedientes, les dicen que son elegidos, o sea que tienen el cielo asegurado y se someten a todo lo que el jefe de lo que sea: la hora de levantarse, lo que tienen que decir, los libros que deben leer y casi a que hora tienen que ir al baño.
    Los buscadores lo tienen mas complicado, no tiene la muleta y a través de la vida van distinguiendo, cambiando de opinión, generan enemigos y a veces se deprimen terriblemente y la soledad se apodera de ellos.
    Tengo una amiga que dos hijas se metieron monjas en una orden creada por un jesuita independiente. La pequeña entro a los 18 años y a cada hermana la mandaron a pueblos distintos de Toledo. La mision consistía en acompañar a un sacerdote siempre de pueblos de esa región para atender a moribundos. Sus padres solo las podían ver tres veces al año, les llevaban alimentos, ropa de abrigo porque carecían de todo, ellas solo se quedaban con lo que necesitaban para ese día y los padres llagaban con casi todo lo llevado. Cuando tuvieron que operar a la madre sin saber si el tumor era maligno o no, les rogó que la acompañaran y el Creador de la orden no se la dio. y lo mismo ocurre con otros políticos, sectas etc de diferentes formas.

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    • Alicia Bermúdez
      28 noviembre, 2012

      Y lo malo, Atila, es que no sólo sucede en las sectas o en congragaciones religiosas o de la índole que sea, pues ahí y aunque sea con una idea más o menos distorsionada de cómo serán las cosas en la realidad las personas entran voluntariamente, saben que están eligiendo aunque no conozcan muy bien qué están eligiendo. Pero, en las vidas cotidianas de las personas normales y corrientes, que estamos imaginando tomar nuestras decisiones, ¿cuántas veces no nos negamos la libertad, nosotras solas y “libremente”, de tomar la opción que entendemos la acertada condicionados por intereses que no nos queremos confesar?
      Eso es casi peor, yo creo. Y sucede constantemente, pudiendo ser por miles de cosas como el no contrariar a alguien a quien nos acomoda tener contento; o por miedo a la soledad, ¿no hay personas que eligen amigos a los que no quieren, incluso parejas que se establecen por huir de las respectivas soledades, o porque representan una seguridad económica o un estatus social?
      No, no sucede únicamente en las sectas. Sucede también dentro de nosotros, cuando atendemos al dictado del dictador que llevamos dentro que suele ser más mezquino que nosotros. Es curioso, parece una contradicción, pero creo que muchas veces es así, que obedecemos a la parte más torpona de nuestro yo sabiendo que tenemos otra, más generosa y más inteligente.
      Lo que no sabría responder es por qué lo hacemos.

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  6. Eolo
    29 noviembre, 2012

    Pobre la libertad en los cuadros. Mísera la libertad en los discursos. Endeble la libertad en las doctrinas. Enfermiza la libertad en los pueblos. Rácana la libertad de las sociedades. Sucia la libertad del individualismo. Cínica la libertad del intelectual. Impropia la libertad del científico.

    Cuando el poeta quedó ciego, el trovador mudo y el místico extático, la libertad se enamoró de madrugada de la luz, y llegada la noche, esta le regaló su valor.

    No, los hombres no la conocerán, hasta que vacíen sus sacos, no la poseerán hasta que sacien su hambre de aire. Contemplarán el semblante del ser en su rostro cuando lloren de júbilo sobre el legado triple de los otros.

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    • Nuba
      1 diciembre, 2012

      Libertad

      Esa palabra tránsfuga,
      Evanescente,
      capaz de romper el amor de cuajo
      a-mor
      y que entre ella
      la “de las dos sílabas”
      dice que en tu nombre

      Con un cachito de la mía
      muevo los labios
      para decirte
      que yo también
      te cambio el traje
      m-u-e-r-t-e:
      e-t-e-r-na
      a-m-o-r
      t-e-a
      la “a” te lleva al fuego

      Esa palabra
      libre
      reconoce escrituras
      sin nombre
      en cualquier espacio
      sin ser sino materia
      anónima, nadie, arbol, pájaro
      nota, pluma..

      ¡Oh libre que en tu nombre matan!
      ¿porqué no dices
      que los libres lo son aún encerrados?

      ¿qué sabe nadie
      Mujer de Lot
      tan calumniada
      lo que mirabas
      en tu memoria libre
      volviéndote de espalda?
      ¿Fue sólo un gesto
      un instante sólo
      al que congelaron?

      Quizás en tu parada
      hacías un pacto con el mar
      y con tu cuerpo
      el mar se volvió dulce
      y los niños bebieron.

      Entretuviste un poco
      a ese desierto
      entregándote a él
      libre

      Ahora para muchos
      la libertad anida en las estrellas
      yo no sabría definirla
      pero la siento Nómada
      sin dudas.

      Contestar
      • Nuba
        1 diciembre, 2012

        aun (sin acento)
        La libertad es vuestra para leer, interpretar, apretar o nada de nada.

        Doy por ello las gracias a esas frases en azul, de arriba, que se escribieron en la suya para las nuestras

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  7. Luz Belen
    30 noviembre, 2012

    BENDITA SEAS, UNIVERSAL MATERIA, DURACIÓN SIN LÍMITES, ÉTER SIN ORILLAS, TRIPLE ABISMO DE LAS ESTRELLAS, DE LOS ÁTOMOS Y DE LAS GENERACIONES, TÚ QUE DESBORDAS Y DISUELVES NUESTRAS ESTRECHAS MEDIDAS Y NOS REVELAS LAS DIMENSIONES DE DIOS… (THEILDARD DE CHARDIN)

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  8. José
    1 diciembre, 2012

    En el arrullo familiar, social, politico, economico, se soporta una sociedad empobrecida espiritualmente, cientificamente , artisticamente.

    Una sociedad que no revela, que no tiene voz, que no imagina. Como diría el autor, que respeta los establecido, que se le enseña a no transgredir, a no allanar nuevos caminos.

    Una sociedad, que parece la unica, porque no conoce más alla de su fontera. Una sociedad que considera bueno al que sigue la “Verdad” supuesta, la inmovil, la que protege a quien la consolida

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    • Luz
      1 diciembre, 2012

      Probable que la esperanza se pinte por las dos caras de la moneda, dando la seguridad al que se fortalece en su juego social, político y económico, concediéndose el triunfalismo con un saber convencional y mal conocido: el “pero no”.
      Mientras en la otra cara, se dibuje el vapor de sueños que se presuponen inalcanzables de antemano, porque se cobre la esperanza a un precio demasiado caro y con fecha de caducidad: “si sacas de tus bolsillos lo que no tienes, puedes tener”.
      Comodidad vital y de mal fario que genera la inseguridad, incertidumbre, desconcierto…
      Probable que eso engorde el fortalecimiento del fuerte amparado entre las faldas del grupo y del cómplice, pero no del desangelado que no juegue así.
      Y quizás ese juego hipócrita, es el que tire por tierra cualquier sueño etéreo, que grabado en las faldas de las estrellas, se transcriben en la tierra con botes de humo que se difumina en el aire.
      Por eso clérigos, políticos, vendedores de esperanzas y demás… fracasemos en el intento de nadar entre la sutil estancia de la tierra y los cielos, hablando de miedo, que como miedo, está recíprocamente escrito en las dos caras de la moneda.
      Es un suponer porque mi cerebro está literalmente hecho polvo y mis esperanzas hace tiempo que viajan en metro.

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