Párrafo 5.16

5.16 “Parece evidente que las discusiones interminables entre proteinistas y genetistas meten al hombre en la inercia del problema planteado durante siglos, que generó discusiones interminables entre avezados teólogos al respecto del sexo de los ángeles; pronto los biólogos llegarán a la conclusión de que una parte es el todo, porque el todo se contiene de forma absoluta en cada una de las partes, y desde ahí se considerará la biología como una forma al servicio de la posibilidad de crecer, de evolucionar del ser humano”.

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Si todo está contenido en cada una de las partes tal y como dice este texto y nosotros somos una parte de algo mucho más grande, ¿que pasaría si imaginamos que en nosotros está contenido el todo?
Podríamos pensar que somos pequeños universos y que contenemos toda la información necesaria para desarrollar al máximo todas las posibilidades de las que un ser humano es capaz. Esto querría decir que no estamos tan limitados como creemos, que tal vez podemos y estemos influyendo en lo que nos rodea más de lo que imaginamos, que nuestra piel no es ninguna frontera y que nuestros genes y proteínas estén esperando que nos creamos esto para generar nuevas funciones.
Puede que seamos contenedores y portadores de una información y de una potencia mucho más amplia de lo que creemos.
En el contexto de las relaciones humanas, podríamos pensar que todo lo que significa el modelo social que hemos construido, las sinergias y el complejo funcionamiento de nuestra sociedad, ocurre dentro de nosotros, como si de un reflejo se tratara y es como una expresión de nuestros procesos bioquímicos y biológicos. Si una célula se puede ver tal y como escribía un científico, “como una gran ciudad en miniatura, con miles de fabricas y millones de obreros trabajando noche y día sin parar”, ¿podemos ver la realidad que hemos construido como una representación de nuestro complejo funcionamiento bioquímico?
Todo lo que hemos creado socialmente, ¿es una expresión de lo que ocurre dentro de nosotros bioquímicamente?
Si queremos mejorar un modelo que falla y está en crisis, que produce situaciones paradójicas e inverosímiles, que limita en muchos casos nuestra capacidad de desarrollo humano y social, ¿no tendríamos que empezar por cambiar nuestra química interna?

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9 Comentarios

  1. Alta en el Cielo Azul un Ala
    26 mayo, 2013

    Ya en tiempos griegos de aquellos sabios filósofos se hablaba de tal ecuación del todo y las partes. También entre los matemáticos de entonces, más filósofos que otra cosa, pero también geómetras y geógrafos. Conocido esto, nadie nos impide -ni nada- presuponer que en el gran universo al que pertenecemos ya está casi todo dicho, otra cosa es que lo conozcamos y lo entendamos. Se ve que la tarea de ir conociendo y comprendiendo va durando eternidades, y aunque supongamos que todo ya esté cocido y bien cocido, aunque al parecer, la naturaleza tiene respuestas que a veces no se conozcan y cambien.
    Vamos, como nosotros mismos que por más que intentemos conocernos y tenernos por sabidos de pronto nos pegamos un susto. Lo malo es que queremos seguir quietecitos para no darnos esos sustos y tratar de conocernos de una vez, y entonces nos estructuramos y cosificamos como cuando le das al ordenata con el

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  2. Alicia Bermúdez
    27 mayo, 2013

    Un gran número de mortales tenemos una noción bastante vaga de qué es ni cómo es un gen, y de las proteínas todo lo que sabemos es que son muy necesarias y que están en la carne y en el pescado y en los lácteos; aun así y dentro de nuestra ignorancia somos bastantes los que nos hacemos infinidad de preguntas que a la ciencia – bueno, a los científicos puede que sí, a título personal- le tienen totalmente sin cuidado. A la ciencia sólo le interesa lo que puede observar, al microscopio si es demasiado pequeño, y analizar y desmenuzar y medir con cualquiera de los aparatos que la misma ciencia va descubriendo para sus fines, y cuantificar y convertir en fórmulas que los profanos no entendemos.
    Pero no hay aparatos ni fórmulas con los que analizar ni resolver el alma humana que es, precisamente, donde se alojan todas las dudas, y todos los conflictos a que da lugar el hecho de tener ella, el alma, que estar forcejeando de continuo con el cuerpo.
    Así que si llega el día en que gracias a la ciencia y a sus investigaciones el cuerpo sea el recipiente perfecto e ideal para el alma estaremos contentos ¿Pero qué será la vida, ni para qué servirá, si crecer y evolucionar serán cosas naturales que se harán sin sentir y sin ningún esfuerzo?
    Me pregunto.
    Nota: No sé ni qué he escrito porque escribir en este recuadro tan pequeño de los comentarios se me da fatal. Aun así ya veremos si entra.

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    • Alta en el Cielo Azul un Ala
      27 mayo, 2013

      Bermúdez, Alice: No nos desilusiones con ese final terrorífico de no saber que es lo que escribes porque el rectángulo no da para más, siendo por supuesto cosa matemático geométrica precisa. Ya sabemos que todo lo es, y también que los sabios e investigadores se ocupan de hacernos conocer a los que nos dedicamos a las artes con alma (¿?), la otra parte del asunto, cosa que al final nos hacen explicatoria y entendedora, aunque no entre en todos los DIN -A4 del mundo.
      Eso que del alma anda en nuestro cuerpo, aunque para algunos afuera, es cosa sabida por vieja y remanida, aunque no te lo creas del todo. Hace también largos siglos que los sabios explicaron, más o menos, que pasaba con eso que decían alma y por dónde andaba, y algunos casi lo acertaron. Hasta las religiones se ocuparon de ello con el mismo sentido antiguo de los sabios, porque todos nosotros, a la hora de soltar esa expresión de que “me duele en el Alma”, sospechamos por donde anda la tía. O sea justo por el externon, para simplificar, cosa que la mayoría confunde con el corazón que está cerquita y porque te da un colocón de estremecimiento cuando a uno se le da por “almacionarse”.
      Hay, religiones, creencias y ciencias intersticiales, que lo explicaron a la perfección, y otras, las oficiales, que juegan al mareo. No te dejas engañar, hay mucha gente que sabe para qué y donde está el alma, lo malo es que mucha otra ni se entera que la tiene porque se lo han contado fatal.
      En realidad el alma anda por todos lados dentro de nosotros, porque para eso es etérea y compuesta de otras eteridades que nos habitan, pero lo cierto es que cuando se organizan, se ponen de acuerdo y se deciden, nos dan un golpe inerior de verdad, para que te enteres de lo que vale un peine, vital, por supuesto.
      Por cierto, éste rectángulo sí que se me ha quedado chico. Bueno, lo demás te lo explicas tú misma que para eso estas.

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  3. Le Parisien sur la seine
    27 mayo, 2013

    Te entiendo perfectamente Alicia, en lo del recuadrito jejej, no, es broma. Entiendo que encuentres tanta información sofisticada de lo que comunmente llamamos ciencia alejada de tus sentimientos e inquietudes primordiales. Pero es que nos han enseñado mal como dice “Alta en el Cielo Azul un Ala”, nos han enseñado a fraccionarnos como si en la carne no hubiera misterio redentor o en el alma ciencia que desarrollar. Jugar a ésto es hacer lo que el autor dice con Genetistas y Proteinistas, es confrontar dos partes de una misma naturaleza que deben entenderse ,tendiendose lazos recíprocos hacia una plenitud mayor.
    Lo unico es que no se puede intentar entender profundamente lo científico sin una actitud científica, y me explico, no podemos intentar entender lo cientifíco como información pasiva, como un mero acto de deglución intelectual. Hay que propiciar una intención de asimilación de los conceptos para buscar los misterios que ampara lo que la ciencia nos ofrece, somos nosotros los que debemos convertirnos en científicos de nuestra propia experiencia de vida. Los kilos de información se vuelven inertes sino los conviertes en aventura cuando pasan por ti.
    Un abrazo

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  4. Beucis
    29 mayo, 2013

    Texto 5.16

    Después de discusiones que duran siglos, puede que milenios, se acepta que el todo se contiene en cada una de las partes. Hermes, el tres veces sabio, decía que lo que está arriba, está abajo. Esta máxima de la Tabla Esmeralda, nos habla de la inmensidad del universo y de la inmensidad del átomo, en cada uno de nosotros, en nuestra poquedad, cabe el todo del universo inmerso en lo mínimo de nuestra estructura. Ahí está nuestra fuerza, si creemos en ella; ahí se asienta la Alquimia, la Homeopatía, los descubrimientos nuevos y aceptaciones de genetistas y proteinistas.

    Disponemos de las posibilidades que ofrece el genoma; podemos escoger entre millones de mensajes que pasan por nuestros pulmones, adentrarnos en territorios desconocidos e ignorados, y así, de este modo, sabremos nacer y vivir porque ya no aramos terrenos conocidos y seguros y habremos rescatado los fotogramas apresado en las redes del tiempo y habremos pasado por la muerte, roto velos y, como Fausto, nos habremos adentrado en el reino de las Madres que protegen al alma, principio femenino. Ser capaces de volver, con la sabiduría del Doce, con una nueva luz, bañados en el silencio que anuncia otro silencio.

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    • Alta en el Cielo Azul un Ala
      31 mayo, 2013

      Qué bien se expresa Beucis cuando es él mismo. Por algo será.
      Lo acabo de comprobar en la presentación de un libro sobre otras realididades en el movimiento de los astros, planeta tierra incluída, descartando la evidencia de la tradicional teoría de sustentación rotatoria sobre el eje de la eclíptica. Otras fuerzas se encargarían de ello para mantrener el equilibrio.

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  5. Mandrágora
    1 junio, 2013

    Hace Beucis referencia a “lo que está arriba, está abajo” como máximo exponente de ese todo que menciona el autor en el texto. Parece que la Alquimia en general ha aceptado sin paliativos ese todo, esa parte, ese arriba, ese abajo…, en definitiva, en conjunto y a la espera de una fusión. Me ha parecido interesante y he entresacado algunas reflexiones que pueden ilustrar mejor que mis propias palabras.

    “La Tierra, el mundo de la naturaleza y el propio cuerpo humano, se consideran como los recipientes que recogen las emanaciones de los efluvios celestes, reflejando así las leyes del orden y la armonía universal”.

    “En la iconografía alquímica es frecuente representar el cuerpo inerte del alquimista yaciendo en una tumba -imagen del athanor- o en el suelo -simbolizando la muerte iniciática-, el cual cobra vida, resucita, gracias a las gotas de lluvia que sobre él descienden”.

    “Aluden los textos alquímicos cuando dicen que el secreto de la Obra consiste en ‘espiritualizar el cuerpo y corporeizar el espíritu’, máxima que indica que cuando el influjo del Espíritu ‘desciende’ -promovido y atraído gracias al reiterado y prolongado proceso ritual de cocción, fermentación, destilación y sublimación llevado a cabo en el interior del athanor de la conciencia-, este ‘fija’ o ‘coagula’ todos los estados del ser, a los que actualiza haciéndolos permanentes”.

    La Piedra Filosofal -la quintaesencia- y la idea de una elaboración, de una búsqueda y obtención de la misma, tendría que ver más con el hecho de “despertar” la memoria y recordar lo que uno mismo y las cosas son y siempre han sido. A esto se refiere igualmente la expresión de la Tabla Esmeralda: “El Padre de todo, el Telesma del mundo, está aquí”. La traducción árabe es quizá más clara a este respecto, dice: “Por tanto, el mundo pequeño está hecho a semejanza del grande”. Vuelve a aparecer aquí la analogía entre lo de “arriba y lo de abajo”, entre el macro y el microcosmos, el universo y el hombre.

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  6. José
    1 junio, 2013

    Como siempre, Perez de Carrera, nos hace bucear en la profundidad de los océanos. En un esbozo de signatura poética nos mete en la linde oscura de la física para que miremos la luz global en las partes.

    La mitología, tan presente y olvidada, nos ha dicho tantas cosas en clave. Claves que, magistralmente, para mi, Perez de Carrera, nos hace tocar, mirar y hasta soñar.

    Las teorías del Todo que día a día se cubren y se descubren. Ese afán racional de escudriñar en las partes como si fueran ajenas al todo. Como si la función, como si la variación, como si el arte no fueran en si mismas la armonía de la partes, el Todo.

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  7. Sara
    2 junio, 2013

    Mil gracias, Mandrágora!

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