Párrafo 9.13
9.13 «La alimentación reflexiva, como un acto de comunión, conduciría a un acuerdo bioquímico hacia una vida superior, eliminaría el tradicional pecado de la gula, propio de sociedades depredadoras que no tienen vergüenza de exhibir en sus cuerpos las carnes de los muertos. Propiedades sensitivas como el gusto, especialmente diseñadas para seleccionar las cualidades del alimento, se han convertido en gandarbas tiranos que sumergen al hombre en los pozos de la infraconsciencia. Se sueña con trozos de carne, con dulces, y se evita el acto de consciencia que dignifica la ofrenda, el sacrificio y la comunicación; porque realmente en la comida la supeditación de una naturaleza viva al mantenimiento y expansión de la otra, si llegara a ser considerada como un acto sagrado se estarían evitando gran parte de las consecuencias agresivas, tóxicas o perniciosas de la lucha. La destrucción puede y debe ser cambiada por la transformación».
COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Somos herederos de una cultura que entiende la alimentación como una consecuencia de la lucha por la supervivencia. Una cultura en la que los más fuertes estamos legitimados para actuar como depredadores aniquilando y engullendo a los más débiles. Es nuestra particular interpretación de las leyes de la naturaleza. Con el tiempo y el desarrollo de nuestra civilización, esa cultura ha experimentado una curiosa mutación: hemos pasado a creer que la naturaleza está a nuestro servicio, que casi podemos hacer con ella lo que queramos en aras a nuestra satisfacción, sin apenas diferenciar si se trata de satisfacer necesidades o caprichos.
Sin embargo, es obvio que en nuestras reacciones vitales todos en esta naturaleza estamos mucho más interconectados de lo que a primera vista pueda parecer. Por ejemplo, el agua que bebemos ha pasado antes por muchos otros seres vivos, por muchos lugares del planeta y, probablemente, nos está transmitiendo algo de todos ellos. Lo mismo podríamos decir de los alimentos que ingerimos o del aire que respiramos.
En este texto se nos propone una actitud de respeto y agradecimiento hacia aquello que nos están transmitiendo quienes han vivido o estado antes que nosotros. No sabemos qué es, pero nuestra ignorancia no debería llevarnos, una vez más, a menospreciar su valor. Bastaría con que, en lugar de creernos el centro del universo, tomáramos conciencia de que somos una parte de él y de que es muy posible que, en su inmensa complejidad, ese universo y esa naturaleza funcionen con claves mucho más sabias de lo que nosotros hemos descubierto hasta ahora.
Desde esta perspectiva, la devoción que experimentaban los antiguos hacia la Madre Naturaleza nos mostraría una imagen bastante más sensible y cultivada que el egocentrismo del que constantemente hacemos gala en nuestra civilización.

4 Comentarios
Dicen...
11 octubre, 2015… que si hay otros mundos, y que en ellos otras gentes, y que allí todo es distinto de lo que en éste se entiende por bondad y por belleza, por verdad y por mentira, por realidad y entelequia, por amor y desapego y por todo cuanto encierra el sentido de la vida que vivimos los mortales moradores de esta Tierra que tan inconsciente gira alrededor de qué vemos qué palpamos y qué oímos y qué es lo que nos alienta a, al despertar cada día, echar a andar adelante sin echar atrás la vista y sin pararnos en barras olvidarnos de qué pinta la inquietud en nuestras almas y qué ese empuje que incita a no querer alejarse de qué no querer queriendo no qué la voluntad dicta y sí qué manda el negarse a romper no las amarras que en el dolor se complacen y sí los lazos que anudan al devenir el instante.
Nuba
11 octubre, 2015No puedo dejar de felicitarla por todos estos bellos textos con que nos regala cada semana.
Un abrazo
( ¿sabes hace pocos días me he encontrado con un poema de Federico García Lorca, que no conocía… claro, escribió tanto y yo se tan poco de él)
Y me acordé de usted y se lo escribo aquí, espero que lo disfrute:
ODA AL GATO:
Los animales fueron
imperfectos, largos de cola, tristes
de cabeza. Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares,
gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso :nació completamente
terminado,
camina solo y sabe lo que
quiere.
El hombre quiere ser
pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener
alas,
el perro es un león
desorientado,
el ingeniero quiere ser
poeta,
la mosca estudia para
golondrina,
el poeta trata de imitar la
mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a
rata viva, desde la noche hasta sus
ojos de oro.
No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su
contorno firme y sutil es como
la línea de la proa de una
nave.
Sus ojos amarillos dejaron una sola
ranura
para echar las monedas
de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón,
nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del
gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y
perteneces al habitante menos
misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas, discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su
archipiélago,
el mar y la ciudad
incalculable,
la botánica, el gineceo con sus
extravíos, el por y el menos de la
matemática,
los embudos volcánicos
del mundo,
la cáscara irreal del
cocodrilo, la bondad ignorada del
bombero, el atavismo azul del
sacerdote,
pero no puedo descifrar un
gato.
Mi razón resbaló en su
indiferencia,
sus ojos tienen números
de oro»
Dicen...
11 octubre, 2015Muchas gracias, Nuba. Es verdad, me fascinan los gatos; creo que en verdad me fascinan todos los animales, ese su saber vivir su «qué son» a tope, en absoluto, con perfecta frescura y sin ni ensayar ni tener Razón.
Atila
13 octubre, 2015Y ya se van acercando Las Navidades y empieza el crujir de dientes de las amas de casa y los problemas de las invitaciones ‘porque a fulanito no le gusta menganito y al marido le caen mal sus cuñados y en vez de ser una comunión es una tortura donde las mujeres dan vueltas y vueltas de como a agasajar a los invitados y los maridos que no le siente el lado alguien porque entonces no va y en los autobuses y metros oyes todo tipo de menús. Y en vez de ser una comida o una cena donde esta todo el mundo feliz pues no, porque empiezan las competiciones de que hijo es mas listo que los demás, o el coche que se han comprado y los que invitan están tensos porque alguna cara larga se ve y los niños gritan y te comes el langostino sin gana porque llevas varios días con comidas de trabajo e invitaciones de compromiso y los que se lo pasan mejor son los mayores porque no oyen las murmuraciones bajita, ni los gritos ni las bandejas que se caen con las copas armando estruendo y todos brindan dándose besos y chocando las que todavía no se han roto.
Pero eso si siempre cae el típico discurso de que felicidad estar todos juntos en el nuevo año