Párrafo 9.6

9.6 “ La selección animal da lugar a la base de lo que hoy son los grandes rebaños ovinos, bovinos y porcinos, seres criados para la reproducción y explotación, y sin grandes posibilidades de supervivencia bajo ambientes naturales sujetos a la ley depredadora de los carnívoros; ahora los carnívoros cuidan, alimentan y hasta ponen nombre a sus futuras víctimas, les hacen parir retirando la descendencia para convertirse en sus lactantes, y utilizan, desde un acuerdo tácito por todos aceptado, la carne de sus cadáveres, los cuernos que supuestamente les protegían, y hasta sus huesos y sus pieles. Parecería no tener sentido esta sucesión de crueldades si no tuviera una significación superior a otros niveles de consciencia, si todo fuera una simple ley de redes de complicidades bien justificadas desde el razonamiento elemental de protección al propio clan”.

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COMENTARIO DEL AVENTURERO

En el libro del génesis hay un párrafo que dice: “Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella”.
Parece que la “dominación” de los seres vivos debiera tener un sentido más allá de la pura subsistencia o alimentación de los seres humanos. Y este, debe estar relacionado con un tipo de responsabilidad que se nos escapa.

Desde un punto de vista analítico, alimentarse de un ser vivo supone que sus moléculas pasan a formar parte de ti, como si de una comunión se tratase. La carne y la sangre del animal se convierten en tejidos y energía para el hombre. Hay una comunión física con lo que ingerimos. Y antes de sacrificarlo, también hay una relación de convivencia, de cuidado, que en la mayoría de los casos es maltrato o tortura y de aprovechamiento.

Pero criamos, matamos y comemos animales sin reconocer estos matices, sin un rito de reconocimiento al sacrificio de sus vidas, que hacemos nacer para que nosotros podamos vivir.

En las religiones Islámica y Judía hay normas que dictan el trato, el ritual de sacrificio y alimentación de animales para evitar su sufrimiento. Estas normas muestran como hay una tradición muy antigua en la que hay una dimensión sensible en la relación y consumo de otros seres, que en nuestra cultura se han perdido.

Si pensamos que el ser humano tiene una dimensión trinitaria, cuerpo alma y espíritu, es posible contemplar la relación con los animales, no sólo desde el cuerpo, desde la mera supervivencia y así reconocer la dimensión no-física del resto de seres vivos.

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2 Comentarios

  1. Alicia
    19 julio, 2015

    Escribí hace tiempo algo en referencia a la relación de los humanos con los animales y al leer este texto lo he recordado. Es un poco largo, así que en lugar de subirlo aquí os dejo el enlace
    http://lopezdelamanzanara.blogspot.com.es/p/el-mumdo-este-que-llamamos-nuestro.html

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  2. Jose Maria Bravo
    26 julio, 2015

    La complejidad de leer por parrafos es que pierde el sentido «ecumenico» del libro. Cada frase, cada acento esta necesariamente ligado a una «enseñanza».

    Se relata, historicamente, que en epocas de los grandes filosofos, Platon, Aristoteles, etc, se reunian para comer y beber y de ahi surgian discusiones trascendentales.

    Incluso el significado de la Ultima Cena. Quizas la «santificacion» de los actos humanos.

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