Párrafo 12.15

12.15 «Más allá de las fechas de nacimiento y de los horóscopos de periódico, los expertos saben que en los tiempos de Tauro se llenaron los lugares sagrados de verracos de granito, y que hubo tiempos de adoración a los dioses Lyg y Lygina y a su símbolo antropormórfico, el León, y que ha habido un tiempo de los Peces después del sacrificio del Cordero que ha sido representado por el cristianismo, y que el tiempo de Acuario, momentos de crisis y contraluces, también era de transparencias donde nada se puede ocultar, está empezando a ser vivido; y no se debe olvidar que la transparencia sólo debe ser temida por los que ocultan, a pesar de los timbres alarmistas de los voceros de los poderes.»

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

¿Y cuál es el sentido del ritmo? ¿Por qué le ponemos cara a un fenómeno que es el tiempo? Intentamos disimular el paso del tiempo con repeticiones inauditas, con ecos tan variables como el día de los enamorados o el día de la marmota ¿Por qué nos gusta el eco? ¿A quién tratamos de recordar? ¿Cuáles fueron los primeros recuerdos que tenemos de la felicidad?

Anteriormente el ser humano recordaba sus pasos a través del calendario, cíclico y misterioso, que conectaba cada verso con la faz de la Tierra y con el ritmo de los astros. Puede que anteriormente, también, el ser humano se moviera más por sensaciones y emociones que por un pensamiento meramente racional. ¿Los astros guían en la vida del ser humano? Si aceptamos que lo externo a nosotros nos aporta alicientes y conductas determinadas ¿Por qué sesgamos esta incidencia en lo que consideramos fenoménicamente aceptable? Más allá de los horóscopos de los diarios y de las famosas cartas astrales, parece que hay algo en los ciclos de los astros que fascina y reverbera. Ciclos inversos, universales, carismáticos, antropomórficos: el calendario desmitifica o desmiente el tiempo lineal y recoge los ecos pasados, análogos al tiempo presente. Como la Era de Acuario. En este sentido y fuera del instinto egocéntrico del horóscopo de revista, el tiempo se hace inevitable. Más allá de la verdad y de la mentira, de lo bueno y de lo malo, el tiempo es inevitable. Y lo que trae el tiempo de Acuario es transparencia. Nos importa ser transparentes, sentir que no tenemos necesidad de ocultar nada, pero no queremos dejar de lado la intención de ser trasparentes cuando queremos y con quien queremos o nos viene bien, que viene a ser lo mismo. Y pensamos que esto no es contradictorio, sino “natural”.

Parece que cada Era dura alrededor de 2000 años: en la anterior Era de Acuario apareció la escritura pictográfica que, si bien permite una lectura no lineal, al contrario que el lenguaje alfabético (imagen y sonido respectivamente), quiere exponer una memoria que ya debe ser más colectiva. Buscar la sugerencia personal de lo que ahí está escrito. Colectivizar la posibilidad de avanzar y despertar en nosotros memorias a través de la información. Ahora, como sabemos, Acuario está pegando fuerte: comunicación, tecnología, información que utilizamos, contradictoriamente, para salvaguardar nuestra soledad. También asistimos a los esfuerzos de nuestros políticos por ser transparentes y opacos al mismo tiempo, queriendo asumir la verdad de algo que es mentira y esconder la verdad por si acaso, sin tanto éxito como en el pasado. Sin asumir la transparencia.

Esto no significa ser un buenista de la verdad sino, simplemente, no querer engañar al otro esto es, no hacerle daño a partir de su ignorancia que es, una vez más, tan relativa como nuestro conocimiento.

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4 Comentarios

  1. Rafa
    20 febrero, 2017

    La astrología, es una ciencia que no solo deriva de la observación exterior, como la Astronomía, si nó que intenta explicar el significado de la relación entre el universo y nosotros mismos.

    Durante la era zodiacal de Leo, nace la adoración a Lug y su versión femenina Lygina, que originalmente pudo ser un dios solar, cuya representación simbólica es el león.

    De la era de tauro, marcada por el toro (buey Apis) en Egipto, vaca sagrada en la India, quedan bastanes restos.
    En esta era puede verse la combinación del intento de perdurabilidad y solidez, tauro conoce las formas dentro de la materia, ama la tierra, la posee; con las de la constelación opuesta Escorpio; preocupación por la muerte física y la vida posterior, esto es palpable en el Egipto correspondiente a esa era.

    Podemos decir que en todas las eras, las influencias están marcadas tambien por el signo complementario.

    Ahora estamos entrando en Acuario, opuesto a Leo, era marcada por un estado energético similar al de un niño que comienza a descubrir su fuerza, egocéntrico e infantil.

    Pero en esta era de Acuario, quizá los humanos ya deberiamos reconocernos como tales, con sentido de la responsabilidad y la experiencia del uso de facultades superiores; el conocimiento que proviene de una dimensión superior de la consciencia.

    La necesidad de limpieza del lastre que cargamos, y que podemos observar en el uso todavía de comportamientos caducos y de tendencia al miedo y la ocultación.

    Dijo Alejo Carpentier, ya hace tiempo en su libro El Siglo de las Luces.

    » El siglo XX!, será espiritual o no será «.

    Un abrazo

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  2. Nuba
    23 febrero, 2017

    La transparencia está ahí.
    También el velo aquel
    con el que separamos
    la verdad de la mentira
    como si fueran conceptos absolutos
    sujetos tan sólo a nuestra mirada
    andamos abajo
    mientras formamos parte de un pequeño planeta
    soñando con otros mundos
    porque nuestro bello derredor nos parece poco
    y cada vez más sentimos que nos perdemos
    como si cada pérdida no fuera en si misma un encuentro
    en la transparencia de la luz que deja mostrar las sombras.

    En la era de acuario con la de piscis
    en todas las otras constelaciones que habitamos
    hemos olvidado la exquisitez de la ética del movimiento pausado
    la respiración de las olas y las hojas
    hemos escondido la risa y el llanto
    porque eran demasiado transparentes
    y todo tipo de metales pesados
    sobrevuelan y se integran como extensiones de nosotros mismos.

    Renegando de nuestra esencia más pura de seres
    frágiles y finitos
    aquellos que no se han visto por dentro
    destruyen lo vivo
    y se autoinstalan el chip para no perderse
    llenando el azul del mar el verde del aire y los rojos de la tierra fértil
    de millones de metros de alambrada.

    Asustándonos de lo vivo veneramos lo muerto
    porque hemos decidido
    arrinconar la pasión
    palabra prohibida
    por el régimen
    en el estado de sitio
    en el que intentan mantenernos quietos.

    Como si el beso no volara

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  3. Beucis
    23 febrero, 2017

    El sentido del ritmo, pienso yo, debe ser algo que debemos alcanzar con nuestra voluntad de querer llegar a ello. Posiblemente sea un logro difícil, pero que va abriéndose camino, como el anhelo de transparencia, de verdad, de rasgar velos, acabar con hipocresías.
    Cuando Narciso se libera de la ninfa Eco, de esa incesante repetición de si mismo, de su ego, es capaz de mirarse en el devenir Del Río, en el espejo, en su propia vida, como en la suerte de la verónica, con sus luces y sus sombras. Se acepta y quiere integrar ese todo. Y es así como emprende la liberación de su titán atrapado, de ese anciano que le contempla desde la otra orilla: Lucifer. El héroe, Narciso, acepta asumir su redención y empezará el difícil camino de la transparencia. Caravagio enseña este momento, que es el momento de Acuario. El nuestro. Cada uno ,con su responsabilidad , reconocerá a su temible Caballero Negro y lo aceptara para integrarlo y es así cuando esta nueva era , soltara amarras y fluirá ligera de equipaje. Y nosotros también.

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  4. Loli
    13 marzo, 2017

    La tendencia del ser humano siempre ha sido dinámica.
    Un movimiento interno y continuado que se manifiesta en la conducta y devenir de su la historia del hombre.
    La Tierra es un escenario testigo, y quizás reflejo también, de esa dinámica infatigable a la que parece unido nuestro propio diseño biológico.
    Y no sé si es casual, o baladí, o solo consecuencia de la «mera supervivencia», la forma y las direcciones afrontadas por el hombre en su manera de trasladarse y moverse a lo largo del mundo terráqueo durante esa Historia.
    Un mundo, el aprendiz, quizás aún, de «globo», que es el que denominamos nuestro Planeta Tierra, y que para discernirse, necesita de ubicaciones y referencias donde fijarse.
    Así miramos desde tiempos….¿cuánto de antiguos?…al cielo…y más allá.
    Fijamos luces que nos llegan desde tiempos remotísimos del Cosmos, y con ellas decoramos lo que creemos es nuestro escenario de vida presente.
    Sabemos que no es real…del todo.., pero somos conscientes de la necesidad de empezar por algo.
    Los seres humanos se movieron desde tiempos inmemoriables en las cuatro direcciones cardinales.
    Desde la tierra, agua, fuego y el aire.
    En grandes grupos, y en grupos pequeños, y hasta a lo mejor..también muy muy pequeños.
    Unas veces la causa estaba clara: la supervivencia…otras veces, no tanto.

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