Párrafo 19.8

19. 8 “Los genes, en cada momento, están condicionados y contaminados por las toxinas, los rayos ultravioletas, la contaminación ambiental, la metabolización y una complicada telaraña defensiva que nominamos como carácter. Si el carácter, interposición elemental de la personalidad difusa, limita el campo de experiencias de manera que hurta a la vida una gran parte de la aventura contenida en el ADN, qué no podríamos decir de los escudos que se levantan alrededor de la piel para dificultar la entrada perturbadora de la memoria exógena, y cuál no será nuestra responsabilidad cuando además se está limitando el plano de realidades de otras gentes.”

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

En la actualidad, está asumido científicamente que el entorno físico que nos rodea modifica de alguna manera nuestra genética. Que nuestro carácter personal también contribuya a modificarla plantea muchos interrogantes. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los rasgos predominantes de nuestro carácter, de eso que identificamos con nuestra personalidad, vienen moldeados en gran medida por el entorno educativo en el que crecemos y vivimos.
Si una de las consecuencias de la educación es que modifica nuestra genética, significa que sus efectos se graban y se transmiten a las siguientes generaciones. Solo con esto ya deberíamos preguntarnos por la responsabilidad en la que estaremos incurriendo, por acción u omisión, ante un modelo educativo tan explícitamente colonizador de las mentes infantiles (y adultas) como el que tenemos. Y que, bajo este prisma, también estaría perpetuando las huellas sembradas por esa colonización en las generaciones venideras.
No tengo claro a qué se está refiriendo el autor cuando habla “de los escudos que se levantan alrededor de la piel” para dificultar la entrada perturbadora de la memoria exógena. Pero, quizás no esté muy desencaminado suponer que uno de esos escudos sea la impronta que está dejando sobre nosotros el entorno social en el que vivimos. Es decir, ese entramado de normas y pautas sociales, costumbres, códigos morales e ingredientes ideológicos de eso que se engloba en las actitudes consideradas como política y socialmente correctas.
Indudablemente, todo este entramado va restringiendo la porosidad con la que podríamos estar recibiendo los mensajes que, a través de la vida misma, nos podrían estar llegando de forma natural desde las más diversas fuentes.

Añade a tu lista

1 Comentario

  1. Panacea
    4 mayo, 2021

    Se podría decir que el campo de acción que nos rodea no empuja a una actitud evolutiva. El modelo nos aboca más al doctrinarismo y al agarrotamiento que al desbroce de situaciones que nos lastran y nos hacen sufrir. La herencia genética engloba tanto situaciones ya adquiridas impulsoras como lo no resuelto y elementos turbadores que nos toca eliminar o ser capaces de transformar, bien como códigos recogidos a modo de relevo de nuestros antepasados más directos, bien como modelo de sociedad en decadencia y con toda su crisis. Son mensajes directos unos e intangibles otros que se heredan y conforman nuestro punto de partida. Esto, unido a las carencias y facilidades que se traen desde el momento de nacer con toda la variedad de peculiaridades que asoma en cada uno, establece el tablero que cada cual ha de jugar en esta partida que es la vida.

    La andadura es variopinta y nunca fácil para nadie. El hecho de vivir ¿quién ha dicho que sea fácil? Y no puede permitirse el juicio de valor de todo el cúmulo de circunstancias que acompañan por desconocer precisamente las reglas de juego ajenas… y me atrevería a decir que las propias también, ¿o acaso somos conocedores de cuáles son nuestros talentos, qué conquistas están ya resueltas y adquiridas y en qué consiste el racimo de rémoras heredadas a subsanar en el caminar de la vida? Cada uno arrastra su pasado, único e intransferible, y todo un abanico de posibilidades y guiños que se nos brindan para romper las barreras que nos limitan.

    Desde aquí, el reconocimiento de dónde y por qué detectamos determinadas carencias puede ayudar a entender situaciones en las que nos hayamos establecido, pero no tiene por qué ser parte de la solución. Es ahí donde el factor responsabilidad llama a nuestra puerta dispuesta a decirnos que si no salimos de nuestro espacio de confort no andamos, que si no atendemos a la llamada interior, que a veces nos vocea, habla y nos dice, no nos pondremos en movimiento, que si no miramos cada vez más de frente al miedo y vamos perdiendo miedo al miedo, seguiremos paralizados, que si no nos creemos que podemos, que somos capaces y lo heredado es transformable y sanable, el modelo acabará por engullirlo. Es un compendio de posibilidades que cada uno tiene a su alcance de diferentes maneras y modos.

    Hora es ya de caminar y dejar a un lado la constante justificación de lo maligno que nos rodea y culpabilizar a otros de nuestros males. Es hora de librarnos de la pasividad autocomplaciente y empezar a ponernos en marcha, coger velocidad y crecer, para no seguir lastrándonos y dejar el camino más limpio a los que vienen.

    Contestar

Deja un comentario

Ver tu lista

Tu lista

Borrar lista Sobre

Guarda una lista de tus posts favoritos en tu navegador!
Y volverás a encontrar esta lista otra vez la próxima vez que nos visites.

Powered by HTML5 Storage and Rio Loft.

CERRAR

Send your list to a friend

FROM: (Your email): TO: (Your friend's email): Your message:
Send
Sube arribaSube arriba