Párrafo 6.4

6.4 «En la tela de araña que se teje en la vida, los hombres, en su afán de asegurar la supervivencia, han concebido el tiempo en segmentos básicos: lo mistérico y lo tangible. Lo útil gira alrededor de aquellas actividades que proporcionan ventajas sobre los demás. El utilitarismo ha sido y sigue siendo el gran paradigma de la Historia conocida».

COMENTARIO DE EL AVENTURERO

¿Qué pretendemos atrapar en esta tela de araña? ¿A dónde queremos llegar? ¿A qué dedicamos los segmentos básicos de tiempo que la sociedad ha determinado y establecido?

En este espacio que vivimos, todo lo separamos y dividimos. No sólo la basura, si no la idea que tenemos del tiempo y de nosotros mismos.
Tenemos un tiempo para el trabajo, un tiempo para el amor, un tiempo para el ocio, un tiempo para el cuidado del cuerpo, un tiempo para los demás… cada uno acotado y pautado a pesar de que somos un todo complejo e inseparable con muchos elementos funcionando a la vez. Porque tenemos estómago, corazón, músculos, sistema nervioso, alma, glándulas, piel, todo el rato y en cada actividad que realizamos, inevitablemente y aunque no queramos…

El tiempo que dedicamos a todas estas actividades y que abordamos desde todas las partes que nos hacen ser personas, lo consideramos tiempo “útil”. En el sentido material y en el sentido inmaterial. Nos proporciona o acumulación de objetos y dinero o bienestar y tranquilidad en el ánimo.
Entonces, ¿que pasa con lo que no podemos controlar, con la casualidad, con lo que es enigmático y misterioso, o con la incomodidad? ¿qué importancia le damos a la espiritualidad o al amor desinteresado? En definitiva, ¿que pasa con lo que no aporta ventajas si no dudas, contradicciones y nos hace sentir no-poderosos, frágiles y vulnerables? ¿en que pauta o cubo estamos metiendo todo lo que es actividad no útil?
Porque junto a los tiempos útiles transcurren de forma simultánea los tiempos no útiles, todos aquellos mal clasificados y negados.

Como expresaba el artista, el humor y el amor son los ingredientes esenciales para un “éxito” que va más allá de la utilidad y nos acerca al misterio de lo que somos. Y como decía el sabio, sin humor no hay amor, así que hay una simultaneidad inevitable, no segmentada, que nos hace trascender e ir más allá de una red tejida en muchas ocasiones para atraparnos y cercar nuestra libertad.

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15 Comentarios

  1. Martin
    15 septiembre, 2013

    Si supiéramos que la luz y la sombra se juntan para algo más que para que pase un día.
    Si en nuestro fugaz paso por la vida, solo nos preocupa la supervivencia, el utilitarismo de las cosas. Si queremos controlar y subyugar, pensando y obrando en nuestro propio provecho.

    Si no somos capaces de ocuparnos, entregarnos, de acompañar y de servir a los demás desinteresadamente. Si volvemos la mirada hacia otro lado cuando vemos la necesidad en el extraño. Si creemos que el fin justifica los medios.

    Si no intentamos desarrollar nuestras capacidades y ofrecerlas en un acto de sacrificio para el provecho de todos.
    Si no alentamos la mente lúcida del poeta, la mano del pintor, y no nos impregnamos de su culto. Si no intentamos descubrir los misterios que nos rodean y que están en nosotros. Si solo nos alimentamos de pan.

    …. Hilada ya la última hebra y envuelto el hombre en la red por él mismo entretejida, queda preso en ella y sujeto a su destino …
    H. Blavatsky.

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  2. Enrique
    15 septiembre, 2013

    Se piensa en el tiempo como en una mercancía, algo que se puede vender y a lo que se le puede poner un precio. Es sobre esta transacción sobre la que se asienta la concepción que actualmente tenemos del trabajo y de su contrapartida, el ocio, que consiste en aquel tiempo que no hemos vendido o empleado en nuestras obligaciones, un tiempo que nos pertenece y que podemos administrar según nuestro parecer.

    Pero esa posesión del tiempo nos hace responsables de él, de aquello que queremos hacer con nuestra vida; de alguna manera crea un vacío que tendemos a ocupar con la distracción o que rápidamente llenamos con obligaciones. Con ello entramos en un bucle del que solo podremos salir cuando concibamos el trabajo de otra manera; cuando la educación que recibamos consista en algo más que en una preparación para la subsistencia.

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  3. Victoria
    15 septiembre, 2013

    Ese utilitarismo denota un egoísmo atróz y perverso para uno mismo y para los del clan -familiar, intereses materiales- . La estructura social y política actual («países desarrollados») es el más patente ejemplo del texto, en donde aparentemente se coopera, se pacta… pero también se compite y se domina, no sólo ya por la supervivencia, sino por la funesta satisfacción de sentirse superior a los demás y situarse en la cumbre.
    Resulta muy difícil la actitud nueva que planteas, Martín, día a día, con eficacia y trascendencia, pero se puede, se logra y su efecto es exponencial.

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  4. mariar
    15 septiembre, 2013

    Maya nos arrulla con cantos de dualidad.
    Protege la infancia de un proyecto que busca las estrellas.
    Crecer en un desgarro de contrarios hasta fundirlos,
    burlar la aprendida parcelación de los sentidos,
    medir sólo la propia utilidad por la felicidad lograda y ofrecida…
    un nuevo paradigma asoma en la sonrisa
    de la historia conocida.

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  5. Alicia
    16 septiembre, 2013

    El tiempo y el espacio, deduzco, no son realidades sino ficciones creadas y aceptadas por nosotros mismos y por nuestras mentes. Y puedo creérmelo, que por qué no. Pero si sigo deduciendo me encuentro con que los humanos somos también ficción, y que nuestros sentimientos y nuestros pensamientos se asientan sobre ficciones, y que nuestros comportamientos y nuestros actos se asientan sobre qué y cómo — desde nuestros sentimientos y pensamientos ficticios — entendemos nuestros comportamientos y actos deben regirse.
    Entre tanto todos miramos el reloj varias veces a lo largo del día ¿Para qué si tan convencidos estamos de que el tiempo es mentira?
    Y atendemos a las necesidades de nuestros cuerpos ficticios, alimentándolos de seres tan ficticiamente vivos (bueno, muertos ya cuando los ingerimos, tanto si fueron animales como si fueron vegetales) como nosotros mismos; y defecamos las sobras, los desechos (¿ficticios también?) una vez extraído lo que nuestro cuerpo, tan engañado y tan mentiroso, considera de utilidad.
    Nuestras almas — ¿Quizás también ficticias? — se sientes atrapadas, prisioneras de unas dependencias que no les conciernen.
    ¿Pero qué pueden hacer?
    Llevo más de una hora — de reloj — tratando expresar qué es lo que saco en limpio después de “leernos” y a la única conclusión que llego es a que lo hubiera resumido en un renglón con una frase tan escueta como la que pronunció en las cortes (creo que hace ya mucho) un político cuando dijo “señores, estoy hasta los cojones de todos nosotros”.

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  6. Alicia
    16 septiembre, 2013

    Luego he visto este video
    https://www.youtube.com/watch?v=LtO_lRzpbmE
    que alguien ha puesto en Otras Políticas. Creo que se corresponde bastante con qué no logro expresar.

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  7. Atila
    16 septiembre, 2013

    A veces oimos frases como: «Es que yo soy muy prudente o discreto porque es mucho mejor tener paz,
    Me acuerdo de una tia abuela y madrina con la que pasaba largas temporadas y cuando era muy pequeña me decia que si me subia a la mesa del comedor me quedaba calva o si me comia un melocoton me podia morir porque a lo mejor estaba verde, y que si no me comia todo vendria Don Leocadia o la araña peludo (esto era lo que mas miedo me daba) y despues que no me acercase a los maices porque estaba los chupasangres que se alimentaba de la sangre de los niño.
    Un dia me subi a la mesa, me comi el melocoton y fuiemos un grupo de amigas para ver a los que chupaban la sangre de los niños, y no paso nada, tampoco me daba miedo Don Leocadio pero lo de la araña peluda espero algun dia superarlo.
    La pobre no lo hacia con mala intencion y me queria muchisimo, pero me podria volver en un ser miedoso para toda la vida, esto de los miedos es muy a las personas es utilisimo porque te manejan para su comodidad y para convencerte que ellos te salvaran de los multiples peligros que nos acechan y asi tener el poder.
    Perdon pero el corrector ortografico no funciona

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  8. Mandrágora
    16 septiembre, 2013

    El llevar a cabo actividades buscando que fructifiquen en algo predeterminado o creyéndonos más eficaces y artífices productivos si lo logramos, desemboca en un modo de operar donde el esfuerzo y el esmero tienen que ver más con la lucha y la competitividad desde uno, sensación de vacuidad todo ello con efecto boomerang al ser difícilmente asimilable; posiblemente sensación de tristeza al no encontrar la satisfacción esperada, y necesariamente buscar el ocio ―como cita Enrique― aparentemente como premio merecido y en sustratos más íntimos seguramente como huída de una frustración sentida y no siempre concienciada y reconocida.

    Ese ir sedimentando poco a poco desde el aprendizaje, la motivación y la llamada, ir ahondando desde la sensibilidad y la finura en un transcurrir a veces lento y sin resultados aparentes pero que van creando tejido y una forma de latir, seguramente deje paso al sosiego y a un pulso cada vez más intenso de percepción, aniquilando ese utilitarismo que genera una carrera a ninguna parte y aleja del ritmo que cada uno necesita encontrar para poder partir de él.

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  9. mariar
    17 septiembre, 2013

    Pues parece que todos estos son mimbres de los que disponemos para el viaje, y asumo mi responsabilidad de no contribución a un mejor aprovechamiento del momento…y quiero asumir la pequeñez de mi estado e ir tratando de mejorarlo…pero mientras tanto no hay más que esfuerzo, trabajo, voluntad y fe para transformar tanto dolor e insensatez.
    Un poema que personalmente me llega:

    JA Valente:

    Soliloquio del Creador

    La criatura
    salida de mis manos
    alzó los ojos ciegos, dijo: Tú.
    Sabía que era
    distinta de mí mismo.
    Creía en mí.
    (Oh, nunca tanto amor
    debió abrasar tan quebradiza hechura.)
    Alzó los ojos ciegos: – Tú me has hecho.
    Ahora te pregunto. ¡Dime, dime!
    (Envuelta en mí latía,
    no con vida distinta…)

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    • mariar
      17 septiembre, 2013

      cont. se me ha cortado, ….

      – ¡Dime, dime!
      (…pero jamás podría
      comprender mi palabra).

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  10. SARA
    18 septiembre, 2013

    Nos cuesta tanto aceptar la muerte que hacemos todo lo que se nos ocurre con la intención de controlar o poder decidir acerca de cuánto vivimos. Y por mucha ciencia o tecnología que le echemos, no es más que una vana ilusión…..

    Estamos poco educados o más bien infantilmente educados.

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  11. Alicia
    18 septiembre, 2013

    Sigo pensando en el asunto de la realidad y la ficción y me aventuro a sospechar que por qué no, que por qué no plantearse que nuestra realidad, la realidad de todo cuanto existe y se nos muestra investido de una consistencia material y tangible y perceptible, se asienta sobre lo que nuestra mente ha consentido en dar por verdadero.
    Me aventuro incluso a pensar si el Universo entero es sólo mente y todo lo demás, la materia, los átomos, las partículas, las células, no estarán careciendo de entidad propia y siendo nada nada más el “truco” que la mente se ha buscado para alimentarse a sí misma.
    Cuando me hago un cardenal en la cadera golpeándome sin querer con el pico de la mesa me pregunto si el para qué de la mesa y de todas las mesas del mundo no estará siendo no otro que el proporcionar a todo el que se da con el pico en la cadera el conocimiento de qué y cómo es el daño.
    A fin de cuentas la inteligencia es la guinda del merengue del existir, y sin ella nada es posible. No me estoy refiriendo a personas más o menos inteligentes, que las “habemos” torpísimas, sino a la inteligencia como esencia pura o, incluso, ya puestos, la única esencia.
    Sigo imaginando y se me ocurre que si el Universo antes de aparecer la vida en él era perfecto, qué falta le estábamos haciendo los humanos ni nuestra presencia.
    Pero, claro, pienso también que en la perfección, por su propio ser, no caben ni la imperfección ni la duda ni el conflicto ni la contradicción. Y que por tanto esa perfección está un poco coja, por decirlo de algún modo; porque debe de ser muy fácil, imagino, no odiar (por ejemplo) si no está existiendo algo odioso.
    Y debe de ser muy fácil no sentir dolor si no está existiendo algo que lo cause.
    Y muy fácil no equivocarse de camino si existe nada más un camino.
    Y muy fácil no caer en el error si sólo está existiendo lo cierto.
    Me pregunto también si la inteligencia — le estoy dando el nombre de inteligencia a lo que se suele llamar Dios —, ansiosa de su propia subsistencia, se sirve de sus criaturas (nosotros) sin más fin que el proporcionarse sustento.
    Todo el saber de la humanidad se asienta en definitiva sobre axiomas, y axioma, definido por la RAE es:
    1. m. Proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración.
    2. m. Mat. Cada uno de los principios fundamentales e indemostrables sobre los que se construye una teoría.
    Proposición clara y evidente, ¿para quién?
    ¿Quién es autoridad incuestionable para sentenciar que algo es claro y evidente?
    ¿Por qué un principio indemostrable adquiere el rango de fundamental?
    Que puede serlo, no es que yo quiera negarlo, pero si es indemostrable no tiene por qué dejarnos más boquiabiertos y achicados que cualquier otro, principio también, no más indemostrable.
    ¿Y quién determina qué es un principio?
    Y así nos hemos ido doblegando todos a afirmaciones que no tenemos ni pajolera idea de dónde salen.
    ¿Por qué somos tan dóciles?
    ¿Por qué pese a todas nuestras protestas y lamentaciones en torno a lo reiterativos que somos todos, pese también a la tan cacareada libertad de expresión a la que todos propugnamos tener derecho, somos tan prudentes o tan temerosos a la hora de exponer nuestro pensamiento propio y nuestros propios desatinos?
    ¿Por qué sentimos veneración por los mitos?
    ¿Por qué no nos tomamos la licencia de erigirnos todos en mitos?
    ¿Quién o qué nos lo impide?
    ¿Quién o qué será el juez que dictamine, sin margen de error, que somos necios o estamos locos?

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  12. Beucis
    18 septiembre, 2013

    La Gran Araña Cósmica, esa gran tejedora, creadora, principio femenino, puede ser fuerza positiva y también mostrar esa faceta oscura y destructiva que aprisiona y enreda. Velos de Maya que ocultan y protegen la energía creadora, las verdades mistéricas que deberán desvelarse en procesos de trabajo y de iniciación, y, de otro lado, ese tejer una vida cercenada en lo utilitario, podada y sin posibilidad de aventura.
    Estamos hablando de lo útil y pragmático, protegido por nuestros sentidos, limitados por un tiempo con ambiciones finitas, carente de transcendencia, con miedo, entre barreras que le marcan y delimitan, cotizados por dinero estanco con sólo ambiciones de supervivencia.

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  13. GOYO
    18 septiembre, 2013

    El utilitarismo es como un sutil huésped invisible que albergamos en propia casa desde la más tierna infancia, y va dirigiendo nuestra mirada logrando que no nos asombre el cruel forcejeo y lucha que entre nosotros establece en pro de conseguir un puesto en el mejor lugar para competir en una carrera desleal.
    El intruso tiene los dedos cortos y toscos, pero las uñas largas y bien adornadas para rasgar ideales y materializar deseos, justificar la sangre y minimizar el llanto, predicar igualitarismo y nublar el profundo respeto a las diferencia.
    Alerta, alerta al intruso, porque a sabiendas de nuestra escasa capacidad para escuchar el sonido de la flor que crece, nos convencerá para inventar flores de metal que repelan insectos y que por no necesitar ser fecundadas, sólo diseñadas, luzcan ad eternum con ramplón ruido en microchip almacenado.
    Este orondo inquilino instalado plácidamente y alimentado con despecho, parió un hijastro saltarín y vivaracho, chismoso y desquiciado.. … aún no tiene nombre, pero yo le llamo “distracciónismo”

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  14. José
    21 septiembre, 2013

    El articulo me hace cuestionarme que es lo útil. Quizás es la intención que le ponemos a nuestras acciones.

    Tal vez, cuando «consagramos» lo que hacemos el sentido de lo útil pierde peso. Esto conlleva a reflexiones de profundo calado filosófico. Podríamos remontarnos al Acto y Potencia de Aristoteles. La capacidad que tenemos en nuestra acción de llegar a Ser algo distinto. Y, también al concepto de voluntad como fuerza creadora. La percepción de nuestro espacio-tiempo y nuestro quehacer

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